Con la delegación concentrada en Kansas City, el cuerpo técnico evalúa día a día la evolución de varias figuras clave. Lionel Messi y «Dibu» Martínez están preservados para los amistosos pero confirmados para el debut, mientras que Julián Álvarez encendió las alarmas al tener que frenar su entrenamiento.
A pocos días del pitazo inicial de la Copa del Mundo 2026, la Selección Argentina ya se encuentra instalada en su búnker de Kansas City con el objetivo de ultimar los detalles futbolísticos. Sin embargo, la fisonomía de las prácticas comandadas por Lionel Scaloni se encuentra fuertemente condicionada por el plano médico. Fiel a su libreto de no arriesgar piezas clave, el entrenador estiró la lista de buena fe hasta el límite reglamentario debido a la gran cantidad de futbolistas que arrastran molestias físicas o desgarros tras el extenuante cierre de la temporada europea. Aunque el cuerpo técnico confía en que los 26 convocados se mantendrán dentro de la nómina oficial, el recuerdo de las bajas de último momento sufridas en Qatar 2022 obliga a mantener una extrema cautela.
La principal atención del combinado nacional está lógicamente focalizada en sus máximas banderas: Lionel Messi y Emiliano «Dibu» Martínez. El capitán arrastra una fatiga muscular en el isquiotibial izquierdo sufrida con el Inter Miami; está descartado para el amistoso de este sábado ante Honduras y sumaría escasos minutos frente a Islandia para llegar pleno al debut del 16 de junio contra Argelia. Por el lado del arquero del Aston Villa, la situación reviste mayor complejidad por una pequeña fractura en el dedo anular de su mano derecha sufrida en la final de la Europa League. Al marplatense le cambiaron la férula protectora en las últimas horas para intensificar las tareas de kinesiología; no sumará rodaje preparatorio pero su titularidad en el estreno mundialista no corre peligro.
El verdadero dolor de cabeza de las últimas horas lo generó Julián Álvarez. «El Araña», quien venía arrastrando una fuerte contusión en su tobillo izquierdo desde las semifinales de la Champions League con el Atlético de Madrid, tuvo que interrumpir el entrenamiento del miércoles al sentir agudas dolencias en la zona afectada. La otra gran complicación radica en los laterales titulares: tanto Nahuel Molina (desgarro grado 1 en el muslo) como Gonzalo Montiel (desgarro grado 2 en el cuádriceps) continúan moviéndose de manera diferenciada y sus evoluciones son lentas, obligando a Scaloni a ensayar alternativas tácticas en el carril derecho.
En la mitad de la cancha, el panorama ofrece contrastes. Leandro Paredes, el volante de Boca Juniors, agiliza sus tiempos mediante un tratamiento de plasma rico en plaquetas para sobreponerse a un desgarro en el isquiotibial derecho y recién la próxima semana pisará el campo de juego. El juvenil Nico Paz, por su parte, convive con una fisura en el borde de la rodilla, aunque ya se desplaza sin registrar dolor y se acoplará al grupo mayoritario el domingo. Las notas positivas de la concentración norteamericana las aportaron Cristian «Cuti» Romero y Lisandro Martínez: ambos zagueros centrales superaron de forma definitiva sus respectivas dolencias ligamentarias y musculares, entrenándose a la par de sus compañeros y quedando a total disposición estratégica para afrontar los compromisos preparatorios del fin de semana.
