El entorno íntimo del músico decretó el fin de la despedida popular en Avellaneda y pidió transformar la tristeza en una consigna colectiva. Revelaron que el artista dejó encendidos sus equipos de sonido en su quinta, como un mensaje simbólico para que su obra nunca deje de sonar.
El adiós al mayor mito del rock nacional completó su etapa pública y masiva. En la mañana de este lunes 8 de junio de 2026, la familia de Carlos Alberto «Indio» Solari difundió un emotivo comunicado oficial a través de las redes sociales del cantante para confirmar el cierre definitivo del Polideportivo José María Gatica en Villa Domínico, predio por el cual desfiló cerca de un millón de personas durante más de 18 horas consecutivas bajo la lluvia.
“Ya está. Todas y todos los que tuvieron la posibilidad de acercarse a despedirlo, lo hicieron. Ahora la lluvia nos manda a todos a casita, a seguir penando por dentro y a recordarlo como era: humano, infinito”, reza el texto difundido por su círculo íntimo, diseñado para contener el desborde emocional de la militancia ricotera. El mensaje destacó el descomunal operativo logístico coordinado junto a la Provincia, que procesó el ingreso de 15.000 personas por hora y ordenó una marea humana que se extendió por 70 cuadras a lo largo de la avenida Mitre hasta el Puente Pueyrredón.
En el tramo más simbólico de la carta, los familiares revelaron una última voluntad artística: antes de fallecer el viernes a los 77 años, el Indio dejó encendidos su amplificador Marshall y el equipo de audio con el que trabajaba en sus nuevas canciones. “Nos sugirió, así, que la música debía seguir sonando, más allá de lo que ocurriese. Hagamos eso”, concluyó el comunicado, cerrando oficialmente un hito cultural histórico para dar paso a las ceremonias de carácter estrictamente privado.
