El capitán de la Selección Albiceleste brilló en Kansas City y convirtió un hat-trick magistral para destrabar un debut que había comenzado con pasajes de paridad y tensión. Con estos tres tantos, el astro rosarino alcanzó a Miroslav Klose como el máximo goleador de la historia de las Copas del Mundo. El lunes será el segundo examen ante Austria.
La Selección Argentina inició la defensa de su corona del mundo con una noche consagratoria de su máximo emblema. En el Arrowhead Stadium de Kansas City, el conjunto dirigido por Lionel Scaloni goleó 3 a 0 a Argelia en el marco de la primera fecha del Grupo J. Pese a un arranque de partido sumamente complejo y cargado de nerviosismo —donde el árbitro anuló de forma correcta un gol por bando—, Lionel Messi se puso el equipo al hombro y destrabó el estreno con una actuación que ya se metió en las páginas doradas del fútbol internacional.
El show del capitán argentino comenzó a los 15 minutos de la primera mitad. Tras recibir un pase entrelíneas de Rodrigo De Paul en tres cuartos de cancha, el «Diez» se perfiló con comodidad y sacó un zurdazo teledirigido que se clavó en el ángulo del arquero Luca Zidane. En el complemento, el planteo táctico de Scaloni cambió de sintonía: el equipo le cedió la iniciativa territorial a los africanos para explotar los contragolpes en velocidad. Fue así como a los 60 minutos, Messi capturó un rebote corto que dejó el guardameta tras un violento disparo de Alexis Mac Allister y firmó el segundo de la noche.
La obra de arte definitiva llegó a los 75 minutos con una jugada con su sello de identidad registrado. Messi dominó en la medialuna del área, desparramó la resistencia defensiva de Argelia con un amague corto y sacó un remate rasante e inatajable contra el palo derecho para sellar su primer hat-trick en Mundiales. Con este triplete, igualó al alemán Miroslav Klose como el máximo artillero histórico de la competición con 16 goles. A falta de diez minutos para el cierre, el técnico decidió preservarlo y mandó a la cancha al juvenil Nico Paz, provocando una ensordecedora ovación de todo el estadio. El plantel nacional ya viaja rumbo a Dallas para preparar el cruce del próximo lunes ante Austria.
