La crisis política en torno al jefe de Gabinete alteró por completo la estrategia parlamentaria de la Casa Rosada. La oposición presiona para lograr quórum este martes y avanzar con una moción de censura. Para blindarse, el oficialismo frenó el envío de la reforma a la Ley de Inocencia Fiscal y negocia contrarreloj con bloques dialoguistas para salvar el Súper RIGI.
El escándalo político y judicial que salpica de lleno al jefe de Gabinete de la Nación, Manuel Adorni, detonó un escenario de máxima tensión e incertidumbre en el Congreso de la Nación, paralizando de forma directa la agenda legislativa que el Poder Ejecutivo consideraba prioritaria. Las esquirlas del caso amenazan con hacer naufragar las dos sesiones de alta trascendencia programadas para esta semana en la Cámara de Diputados, obligando al oficialismo a desplegar desesperadas negociaciones de última hora con las bancadas aliadas para evitar una dura derrota política.
El cronograma parlamentario quedó dividido en dos frentes de batalla inconciliables. Por un lado, los bloques de la oposición unificada solicitaron una sesión especial para este martes, con el firme objetivo de debatir seis iniciativas que exigen la interpelación y una moción de censura contra Adorni. Por el otro, el oficialismo planificaba para el miércoles el tratamiento del Súper Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (Súper RIGI) y el estratégico acuerdo con los holdouts. Ante el temor latente de no conseguir el quórum o sufrir un revés en el recinto, los operadores de La Libertad Avanza mantienen diálogos febriles con el PRO, la UCR y diputados provinciales para intentar vaciar la convocatoria opositora.
La gravedad de la crisis patrimonial que rodea al ministro coordinador obligó al Palacio de Hacienda, liderado por Luis Caputo, a tomar una drástica decisión: postergar por tiempo indeterminado el envío del proyecto de la Ley de Inocencia Fiscal, una normativa que ya se encuentra redactada y que apunta a flexibilizar el régimen simplificado de Ganancias. La filtración de que Adorni y su esposa, Bettina Angeletti, se acogieron a este beneficio tributario en medio de la investigación por presunto enriquecimiento ilícito transformó la reforma en una «bomba de tiempo» política. En Balcarce 50 reconocen con pragmatismo que cualquier modificación en la estructura de Ganancias en este preciso momento sería capitalizada por la oposición como un traje a medida o un beneficio directo para el funcionario investigado, por lo que prefieren blindar los textos de la Ley Hojarasca, la Ley de Lobby y la reforma de Zonas Frías ya ingresados.
