El exministro de la Provincia confirmó su postulación a la intendencia del «kilómetro cero» de Cambiemos, dio por cerrada su etapa con el oficialismo y abrió negociaciones con el Frente Cívico de Luis Juez y La Libertad Avanza. El Panal sigue con extrema preocupación el escenario, temiendo que una alianza opositora unificada rompa el tablero de cara a los comicios del 6 de septiembre.
El tablero político cordobés ingresó en una fase de definiciones frenéticas. A escasos quince días del cierre definitivo de alianzas para las cruciales elecciones municipales de Marcos Juárez, pautadas para el próximo 6 de septiembre, el exintendente y exministro de la Producción provincial, Pedro Dellarossa, pateó el tablero al ratificar su candidatura y exigirle formalmente a la conducción del PRO el sello partidario. El dirigente dio por concluido su paso por el esquema «cordobesista» de Martín Llaryora y puso en severa duda su apoyo a la reelección del sanfrancisqueño el año próximo, abriendo un abanico de negociaciones que pone los pelos de punta en el Centro Cívico.
La postulación de Dellarossa se precipitó luego de que la actual intendenta, Sara Majorel, decidiera declinar su intento de reelección para evitar una derrota del oficialismo local. Ante este vacío de poder, el líder que transformó a Marcos Juárez en la cuna nacional de Cambiemos en 2014 le envió un mensaje directo a los titulares del PRO de Córdoba, Oscar Agost Carreño y Laura Rodríguez Machado: «Estoy esperando que me otorguen el sello», sentenció en el streaming Mesa Chica, deslizando además dudas sobre la legalidad de la conducción del partido de Mauricio Macri. No obstante, el candidato aclaró que tiene al menos tres ofertas de otros partidos sobre la mesa: una de las más firmes proviene del Frente Cívico de Luis Juez, espacio interesado en estructurar una fuerte propuesta netamente opositora en el estratégico departamento del sudeste cordobés.
La Libertad Avanza también aparece en el radar. Aunque Majorel venía dialogando con la estructura que comanda el diputado Gabriel Bornoroni a nivel provincial, Dellarossa reconoció que por el momento los libertarios sostienen la postulación «dura» de Gerardo Pasquali, aunque admitió contactos y dejó la puerta abierta a una eventual confluencia. Quien quedó completamente descartada para un acuerdo fue Verónica Crescente, la vecinalista con buenos números en los sondeos a quien Dellarossa enfrentará de forma directa. Para el llaryorismo, el escenario es de máxima alerta: el gobernador necesita mantener a la oposición fragmentada (con listas separadas de Germán Font, Crescente y Dellarossa) para asegurar la ciudad como cábala política, ya que un frente unificado que una a Juez, el radicalismo y los libertarios bajo la figura de Dellarossa representaría un durísimo golpe de cara al armado provincial.
