Durante el 25° aniversario de los atentados del 11-S, Miguel Díaz-Canel y el canciller Bruno Rodríguez denunciaron un plan de «máxima presión» para asfixiar la isla. Desde La Habana remarcaron el saldo histórico de 3.400 muertos por ataques norteamericanos y compararon el bloqueo con la devastación en la Franja de Gaza.
En el marco del 25° aniversario de los atentados contra las Torres Gemelas, el presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, lanzó una durísima ofensiva diplomática contra el gobierno de los Estados Unidos, al que acusó de ejercer «terrorismo de Estado» y sostener un «plan genocida para rendir por hambre» al pueblo cubano. El mandatario vinculó la fecha con las más de seis décadas de embargo económico y financiero impuesto por Washington, remarcando que la isla contabiliza un saldo histórico de 3.400 muertos y más de 2.000 lesionados derivados de maniobras anticastristas apalancadas desde suelo norteamericano.
La embestida se alinea con la presentación del informe anual sobre el bloqueo, donde el canciller Bruno Rodríguez equiparó el estrangulamiento energético y alimentario que padece La Habana con «el genocidio en Gaza, pero de forma silenciosa y sin bombas». Las denuncias del Palacio de la Revolución responden al reciente endurecimiento del paquete de sanciones ejecutado por la administración estadounidense, dirigida por el secretario de Estado Marco Rubio, quien admitió la imposición de las penalidades más severas registradas en la historia bilateral para forzar un cambio de régimen.
