Un crimen atroz sacude a la localidad de Quilino, en el norte de Córdoba. Una mujer de 82 años fue encontrada asesinada en su domicilio, maniatada de pies y con signos de haber sido estrangulada con una sábana. Por el hecho, la Justicia detuvo a cuatro personas, entre ellas una pareja de vecinos que, valiéndose de la confianza de la víctima, habrían organizado el asalto y contratado a terceros para ejecutar el robo de unos tres millones de pesos, dinero que fue gastado casi de inmediato en la compra de estupefacientes.
La fiscal de Deán Funes, Analía Cepede, confirmó que el hallazgo del cuerpo se produjo el pasado viernes 24 de abril. La escena del crimen reflejaba la violencia del ataque: la casa estaba completamente revuelta, especialmente el placard donde la jubilada guardaba sus ahorros. Según la investigación, los vecinos de al lado, quienes solían realizar tareas domésticas para la mujer, conocían sus movimientos y la existencia del efectivo. Por temor a ser reconocidos, contactaron a un hombre de Lucio V. Mansilla para que actuara como el ejecutor principal, aunque finalmente todos habrían participado del desenlace fatal.
La reconstrucción de los hechos indica que los delincuentes esperaron a que la víctima terminara de regar sus plantas para abordarla. Durante el forcejeo en la habitación, la mujer habría logrado identificar a sus vecinos, lo que desató la brutal agresión para silenciarla. «Fue un desborde del hecho del robo; entre los tres le dan muerte y la pareja vuelve a su casa como si nada hubiera pasado», detalló la fiscal. El cuarto detenido, localizado recientemente en Lucio V. Mansilla, fue quien habría oficiado de organizador y también participó en la irrupción a la vivienda.
La autopsia reveló que la causa eficiente de la muerte fue un paro cardiorrespiratorio provocado por el estrangulamiento y la obstrucción de las vías aéreas, agravado por el uso de cinta adhesiva en la boca. El caso ha generado un fuerte rechazo social en el departamento Ischilín, no solo por la vulnerabilidad de la víctima, sino por la frialdad de los acusados, quienes habrían utilizado el botín de una vida de trabajo para financiar el consumo de drogas apenas minutos después de cometido el homicidio.
