Un entrenamiento de rutina de Racing de Córdoba terminó en un episodio cinematográfico este martes en el predio de Villa Esquiú. Un delincuente de 36 años ingresó a las instalaciones y sustrajo varios teléfonos celulares de los futbolistas mientras estos practicaban. Sin embargo, el plan de huida falló cuando el plantel advirtió el robo, inició una persecución y logró reducir al sospechoso por la fuerza antes de que pudiera abandonar el sector.
El incidente tuvo lugar en la intersección de las calles Las Quintas y De las Arenas. Al verse descubierto, el ladrón intentó escapar corriendo por las inmediaciones del predio, pero fue interceptado rápidamente por los propios damnificados. Durante la aprehensión civil, se produjo un forcejeo que le ocasionó al delincuente diversas escoriaciones y lesiones. Los jugadores lo mantuvieron inmovilizado en el suelo hasta que efectivos de la Dirección Motocicletas de la Policía de Córdoba arribaron al lugar tras recibir el alerta.
Debido a las heridas sufridas en el rostro y el cuerpo, el personal policial trasladó al detenido al Hospital Tránsito Cáceres de Allende bajo custodia. Una vez que recibió las curaciones necesarias, fue derivado a una sede judicial. El comisario Javier Monjes confirmó que el procedimiento fue exitoso no solo por la detención, sino también porque se logró recuperar la totalidad de los dispositivos electrónicos que habían sido arrebatados a los integrantes del equipo.
Actualmente, el delincuente se encuentra a disposición de la Fiscalía de turno, donde se iniciaron las actuaciones correspondientes por el delito de robo. El hecho generó un fuerte impacto en el ambiente deportivo local, resaltando la vulnerabilidad de los predios de entrenamiento y la reacción instintiva de los futbolistas ante el hecho de inseguridad, quienes terminaron actuando como sus propios «custodios» para recuperar sus pertenencias.
