La Embajada estadounidense en La Habana advirtió a sus ciudadanos sobre la inestabilidad extrema del sistema eléctrico y el aumento de la violencia policial tras las protestas del 13 de mayo. El país se encuentra virtualmente paralizado por la falta de combustible.
La situación en la isla alcanzó un punto de quiebre luego de que se agotara el petróleo enviado por Rusia, dejando a dos tercios del país a oscuras. El pasado miércoles, el déficit energético superó los 2.100 megavatios, provocando cortes de hasta 22 horas diarias. Esta parálisis detonó masivas manifestaciones en barrios de La Habana como Marianao y El Vedado, donde los residentes exigieron «comida y corriente». Según reportes diplomáticos y organizaciones independientes, el régimen respondió con una agresiva represión, cortes deliberados de internet y al menos 14 detenciones documentadas.
Ante este escenario, la delegación diplomática recomendó a los estadounidenses residentes o de tránsito en la isla acopiar agua, alimentos y combustible, además de evitar cualquier tipo de aglomeración. El ministro de Energía cubano, Vicente de la O Levy, calificó la crisis como «extremadamente tensa», confirmando que solo llegó uno de los ocho buques de combustible necesarios para operar mensualmente. El malestar social continúa en ascenso, con un incremento del 29,5% en las protestas registradas respecto al año anterior, reflejando un colapso generalizado de los servicios básicos.
