Efectivos policiales y judiciales concretan un nuevo y masivo allanamiento en la vivienda de Claudio Barrelier bajo un estricto hermetismo. La madre de la adolescente de 14 años denunció que el acusado la «manipuló» y reveló que la menor no asistía a la escuela tras sufrir amenazas.
La investigación por la desaparición de Agostina Madeleine Vega entró en una fase de máxima tensión y despliegue territorial. En las primeras horas de la mañana de este viernes 29 de mayo, y al cumplirse seis días sin noticias sobre el paradero de la menor, la Fiscalía de Instrucción ordenó un segundo y masivo allanamiento en la residencia de Claudio Barrelier, el único detenido e imputado por privación ilegítima de la libertad. A diferencia del primer registro, el movimiento de peritos y cuerpos especiales es significativamente mayor, al punto de que las fuerzas de seguridad procedieron al corte total del tránsito vehicular en la cuadra del domicilio para preservar la escena y buscar elementos clave de forma exhaustiva.
En paralelo al operativo, la madre de la adolescente, Melisa, rompió el silencio acompañada por su abogado penalista, Carlos Nayi. La mujer aportó datos cruciales que reconfiguran el entorno de la menor, asegurando de forma tajante que Barrelier —quien mantenía un vínculo de confianza con el grupo familiar tras una breve relación sentimental pasada— «manipuló» a Agostina para que se subiera al remís que la trasladó la noche de su desaparición, remarcando que la menor jamás se manejaba sola ni disponía de recursos económicos propios o billeteras virtuales para subsistir de manera independiente.
Asimismo, la familia arrojó luz sobre la situación de vulnerabilidad que atravesaba la joven antes de perderse su rastro: revelaron que Agostina no asistía al colegio desde hacía tres semanas debido a un severo conflicto con un grupo de chicas que incluía amenazas por parte de una mujer mayor de edad, motivo por el cual decidieron resguardarla en su hogar. El abogado Nayi confirmó que mantiene canales de comunicación permanentes con el Ministerio de Seguridad y la cúpula policial, ratificando que se están utilizando todos los recursos tecnológicos disponibles para romper el pacto de silencio del acusado, quien además arrastra antecedentes por violencia de género y nexos con facciones de barras de fútbol locales.
