La Fuerza Policial Antinarcotráfico desmanteló dos búnkeres de venta de drogas en barrio Primero de Mayo, ubicados a metros de canchas de fútbol infantiles. Hubo seis detenidos y se incautaron más de 2.000 dosis de estupefacientes. Un adolescente de 16 años intentó fugarse en moto con una pistola de guerra cargada, pero fue reducido.
El avance del narcomenudeo en los entornos vulnerables de la ciudad de Córdoba volvió a quedar en evidencia tras un megaoperativo de saturación territorial. Efectivos de la Fuerza Policial Antinarcotráfico (FPA) desarticularon una red de comercialización de drogas que operaba en barrio Primero de Mayo. El procedimiento culminó con seis personas detenidas —entre ellas un menor de edad armado—, la clausura de dos puntos de venta fijos y el secuestro de un importante arsenal de dosis de estupefacientes listos para su distribución minorista.
La investigación judicial se inició a partir de una serie de denuncias anónimas al teléfono del Ministerio Público Fiscal, las cuales alertaban sobre la existencia de dos búnkeres de drogas situados en la Manzana 9 del mencionado barrio del sudeste capitalino. Los quioscos de estupefacientes funcionaban con total impunidad a escasos metros de las canchas de fútbol de Villa Las Tablitas y del Polideportivo IPV, espacios públicos de alta concurrencia de niños y adolescentes de la zona. Durante las irrupciones tácticas, los brigadices lograron decomisar 1.891 dosis de marihuana, 302 dosis de cocaína, cuatro balanzas digitales y dinero en efectivo.
El momento de mayor dramatismo del operativo se produjo cuando un adolescente de 16 años, sindicado como uno de los «satélites» o distribuidores de la banda, advirtió la llegada de las camionetas policiales e intentó escapar a alta velocidad a bordo de una motocicleta. Tras una persecución controlada de pocas cuadras, los efectivos de la FPA lograron interceptarlo y reducirlo en el suelo. Al realizarle la requisa de seguridad obligatoria, descubrieron que el menor ocultaba entre sus ropas varias dosis de cocaína y una pistola calibre 9 milímetros con un cargador metálico y trece cartuchos intactos, por lo que fue imputado inmediatamente por tenencia ilegal de arma de guerra y violación a la Ley Nacional de Estupefacientes. Las Fiscalías intervinientes ordenaron que los cinco adultos detenidos sean trasladados a la cárcel de Bouwer bajo cargos de comercialización agravada.
