El retorno a la actividad legislativa en La Plata desató una cruda batalla en el corazón del peronismo. El ex intendente de José C. Paz acusó al Gobernador de «no caminar el Conurbano» y le cortaron el micrófono. En tanto, el ex ministro de Seguridad criticó con dureza a la vicegobernadora por mantener la Cámara alta paralizada durante seis meses.
Lo que debía ser una jornada institucional de reactivación parlamentaria se transformó en el escenario de una descarnada e indisimulable fractura expuesta dentro del peronismo de la provincia de Buenos Aires. La primera sesión ordinaria del año del Senado bonaerense encendió las alarmas políticas al registrar cruces feroces, chicanas de alto calibre y reproches directos hacia la gestión de Axel Kicillof, protagonizados no por la oposición tradicional, sino por terminales de peso del propio oficialismo que salieron a jugar con el «cuchillo entre los dientes».
El primer cortocircuito de la tarde lo provocó el senador y mandatario comunal en uso de licencia de José C. Paz, Mario Ishii. El histórico dirigente peronista subió la temperatura del recinto tras el fracaso de su estrategia en Labor Parlamentaria, donde pretendía tratar sobre tablas —sin pasar por el filtro de las comisiones— dos proyectos de ley para declarar la Emergencia Alimentaria y la Emergencia Sanitaria en territorio bonaerense. Al no conseguir los dos tercios de los votos necesarios por el rechazo opositor, Ishii estalló en su banca lanzando una radiografía dramática: «La discusión política está tapando los desastres de un Conurbano que se está incendiando. Hay hospitales desbordados y más de 80 ollas populares por distrito», fustigó, para luego apuntar directamente contra la cúspide del Poder Ejecutivo provincial: «Le dije al Gobernador que camine un poco el Conurbano, pero no lo ha hecho».
La tensión escaló a niveles inéditos cuando el reloj marcó el fin de los cinco minutos reglamentarios de Ishii y la presidenta del cuerpo, Verónica Magario, ordenó cortarle el micrófono. Esa drástica medida desató la inmediata y furiosa reacción del ex ministro de Seguridad y actual legislador, Sergio Berni, quien salió en defensa de su par de bloque y arremetió con dureza contra la conducción de la vicegobernadora. «Celebro que estemos funcionando, porque hace seis meses que no lo hacíamos. Mientras este Senado miraba inválido, se destruyeron pymes y 30.000 puestos de trabajo», disparó Berni con ironía. Redoblando la apuesta en el cierre, el ex funcionario de la cartera de seguridad lanzó una propuesta que descolocó al estrado: exigió que, debido a la inactividad de la Cámara alta durante el último medio año, el Poder Ejecutivo recupere los gastos de sueldos y funcionamiento del Senado para destinarlos de urgencia a los hospitales públicos. Visiblemente molesta, Magario recogió el guante y le cortó el contraataque con una seca respuesta técnica: «Presente un proyecto referido a su propuesta». La interna oficialista quedó al rojo vivo y con final abierto.
