El mandatario cubano aseguró que la isla no le teme a un conflicto armado con los Estados Unidos, aunque aclaró que su administración no busca una escalada bélica. Denunció una campaña de «guerra psicológica» por parte de la Casa Blanca en paralelo al recrudecimiento del bloqueo petrolero y las sanciones financieras que asfixian la economía de la isla.
El tablero político internacional asiste a un peligroso pico de fricción diplomática en el Caribe. El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, afirmó de manera categórica que su país «no tiene miedo» a un eventual enfrentamiento militar con los Estados Unidos, respondiendo en forma directa a las recurrentes advertencias de intervención deslizadas por la administración de Donald Trump. El mandatario cubano ratificó la postura soberana de La Habana frente a lo que considera una embestida integral impulsada desde Washington.
“No queremos una guerra, pero tampoco le tenemos miedo. Nos estamos preparando para que no nos tome por sorpresa ni seamos derrotados”, aseveró el jefe de Estado caribeño durante una entrevista exclusiva concedida a la cadena de noticias británica Sky News. Díaz-Canel caracterizó la dialéctica hostil del gobierno norteamericano como un componente central de una «estrategia de intoxicación mediática y de guerra psicológica» orientada a desestabilizar el orden interno de la isla, calificando las maniobras como «una atrocidad y una afrenta» al pueblo cubano.
Sanciones, bloqueo petrolero y crisis energética
Las declaraciones del líder cubano se producen en un escenario de extrema fragilidad interna para la isla, que arrastra una profunda crisis de abastecimiento energético desde mediados de 2024. Este panorama se complejizó severamente a comienzos de este año debido al asedio de las rutas de transporte de crudo impuesto por los Estados Unidos, sumado a una agresiva ronda de penalizaciones decretada por el Departamento del Tesoro norteamericano. Las sanciones vigentes persiguen penalizar de manera global a cualquier corporación, entidad o individuo que brinde soporte técnico o financiero a sectores estratégicos de la economía cubana, tales como la minería, la defensa y las finanzas.
Díaz-Canel cruzó además las recientes declaraciones del presidente estadounidense, quien había manifestado públicamente que la isla caribeña se estaba reacomodando bajo la órbita de influencia de Washington. El presidente cubano acusó a la Casa Blanca de manipular datos y propalar «muchas mentiras» ante la opinión pública global para enmascarar una política de «máxima presión» que impacta directamente sobre la subsistencia y el normal desenvolvimiento de la vida diaria de los ciudadanos cubanos.
Convocatoria de urgencia en la ONU
Frente al recrudecimiento de la parálisis comercial internacional y el impacto del desabastecimiento de recursos básicos, la diplomacia cubana decidió elevar formalmente el reclamo ante los tribunales mundiales. El Gobierno de La Habana solicitó formalmente a las autoridades de la Asamblea General de las Naciones Unidas (ONU) la apertura de una sesión de debate de carácter urgente para exponer de forma detallada las consecuencias materiales y humanas derivadas del histórico bloqueo económico. Según confirmaron fuentes internacionales, el tratamiento de la moción y la cumbre de delegados tendrá lugar en la sede del organismo en Nueva York.
