Los datos del Indec registraron un incremento de 4,1 puntos porcentuales respecto al semestre previo, empujado por la pérdida del poder adquisitivo y el encarecimiento de la Canasta Básica Total. La indigencia se ubicó en el 7,5% y afectó a 3,5 millones de argentinos. En el Gran Córdoba la pobreza afectó al 31,1% de la población, mientras la indigencia infantil rozó el 44,5% a nivel nacional.
La situación socioeconómica argentina atravesó un marcado deterioro durante los primeros seis meses de 2026. Según el informe oficial publicado este jueves por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), la tasa de pobreza se elevó al 32,3%, experimentando un incremento de 4,1 puntos porcentuales respecto al segundo semestre de 2025. El indicador implica que 15.180.000 personas no cuentan con ingresos suficientes para cubrir el costo de una Canasta Básica Total (CBT), registrando una suma de 1,9 millones de nuevos pobres en el periodo analizado. Por su parte, la tasa de indigencia ascendió al 7,5%, alcanzando a 3.525.000 personas golpeadas por la imposibilidad de acceder a la Canasta Básica Alimentaria (CBA).
El encarecimiento de los bienes y servicios esenciales constituyó el factor determinante en el deterioro de los hogares: la CBA aumentó un 21,4% y la CBT un 19,7% entre enero y junio, superando el índice general de inflación del período (16,8%) e impactando de lleno sobre salarios ajustados a la baja. En el mapa geográfico nacional, el Noreste (41,5%) y Cuyo (36,7%) mostraron los indicadores más severos, con el Gran Resistencia (48,6%) y la ciudad de Concordia (56,2%) registrando los picos más altos de marginalidad. En la región pampeana, el indicador se situó en el 30,3%, con el Gran Córdoba registrando una tasa del 31,1%, ubicándose por debajo de la media nacional. Asimismo, los datos demográficos reflejan un fuerte rasgo de vulnerabilidad en la niñez, con el 44,5% de los menores de 14 años sumidos en la pobreza, panorama que motivó a la Universidad Católica Argentina (UCA) a señalar la persistencia de un «núcleo estructural» insatisfecho pese a las dinámicas de desaceleración inflacionaria.
