La víctima fue identificada como María Cristina Trejo, una vecina de barrio Ameghino Sur reconocida en la zona por brindar asistencia alimentaria a personas en situación de calle. Su cuerpo fue descubierto debajo de una cama, con heridas severas en la nuca, luego de que un vecino alertara a los bomberos por un persistente olor a gas. La Justicia constató que la abuela estuvo respondiendo mensajes engañosos mientras ya se encontraba desaparecida.
La zona oeste de la capital cordobesa amaneció conmocionada por un crimen de extrema crueldad. Una mujer de 84 años fue hallada asesinada a golpes en el interior de su vivienda de barrio Ameghino Sur. La víctima se destacaba en la comunidad por su espíritu solidario y altruista, ya que de manera regular destinaba su tiempo y recursos personales a cocinar y entregar viandas de comida a personas indigentes y desamparadas del sector.
El macabro hallazgo se produjo durante la noche de este lunes, pasadas las 21:30 horas, en un domicilio ubicado sobre la calle Uritorco al 3600. La alerta fue dada por un residente colindante, quien se comunicó con las autoridades debido a que llevaba más de 72 horas sin ver a la jubilada y percibía que desde el interior del inmueble emanaba un fuerte olor a gas natural, lo que hacía presumir un accidente doméstico.
Una escena de horror debajo de la cama
Ante la falta de respuestas a los llamados externos, dotaciones de la Dirección de Bomberos de la Policía de Córdoba procedieron a forzar los accesos de la propiedad. Al inspeccionar los ambientes principales, los uniformados localizaron el cadáver de María Cristina Trejo oculto debajo de una estructura de cama en uno de los dormitorios. El examen médico preliminar determinó que la mujer presentaba traumatismos severos en la zona de la nuca y heridas cortantes, detectándose además profusas manchas de sangre tanto en esa habitación como en un sector contiguo.
Las primeras pericias realizadas por la Dirección de Investigaciones Criminales arrojaron datos desconcertantes. A diferencia de las dinámicas habituales de los robos seguidos de muerte, las dependencias de la casa no exhibían el desorden ni el revuelto generalizado de cajones y placares. Sin embargo, los peritos técnicos constataron la sustracción del teléfono celular de la abuela, dispositivo que se convirtió en la pieza central de los rastreos tecnológicos.
Mensajes de texto engañosos y el foco judicial
El caso presenta ribetes misteriosos que apuntan a una planificación o un conocimiento previo por parte del agresor. Investigadores policiales revelaron que un vecino se había comunicado con Trejo mediante WhatsApp el fin de semana para constatar si se encontraba bien debido a su ausencia pública. Desde el teléfono de la abuela le respondieron textualmente que no se preocupara, argumentando que estaba pasando los días acompañada por familiares, una coartada digital que los pesquisas creen que fue redactada por el propio homicida para ganar tiempo y retrasar el hallazgo del cuerpo.
La causa judicial quedó radicada bajo la feria y la órbita de la Fiscalía del Distrito 2, Turno 3, a cargo del doctor Luis Micheli. Las directivas de la instrucción se concentran a esta hora en la recolección de testimonios del vecindario, el relevamiento exhaustivo de las cámaras de seguridad públicas y privadas del cuadrante de barrio Ameghino Sur, y el peritaje de las últimas sábanas de llamadas e interacciones de la línea telefónica de la víctima para identificar a los sospechosos del brutal ataque.
