El Comité Central de la UCR autorizó al radicalismo local a conformar un frente electoral para los comicios del 6 de septiembre. La decisión unánime acelera los plazos institucionales en la «kilómetro cero» de Cambiemos, mientras Oscar Agost Carreño y Gabriel Bornoroni definen el armado definitivo entre presiones, encuestas y la disputa por las candidaturas de Pedro Dellarossa y Verónica Crescente. En tanto, desde el Panal observan los movimientos del tablero.
El escenario político de Marcos Juárez ingresó en zona de definiciones de cara a las elecciones locales fijadas para el próximo 6 de septiembre. El Comité Central de la Unión Cívica Radical (UCR), presidido por Marcos Ferrer, se anticipó a las jugadas de sus socios y aprobó por unanimidad la autorización para que el comité local formalice una alianza electoral, un movimiento táctico que le permite quedar listo tanto para competir con estructura propia como para acoplarse a un frente mayor.
La resolución del radicalismo provincial no solo habilitó legalmente el armado de la coalición en territorio marcosjuarense, sino que además ungió al abogado Carlos Cerón como el apoderado encargado de timonear las gestiones ante la Justicia Electoral. En principio, la arquitectura de la UCR contempla una sociedad con el Partido Demócrata y una fuerza de carácter vecinalista, un blindaje institucional que mete presión en una mesa de negociación donde las fuerzas nacionales aún no logran sintonía fina.
La pulseada de fondo entre el PRO y La Libertad Avanza
El verdadero eje de tensión de la rosca política se concentra en las tratativas que llevan adelante Oscar Agost Carreño, por el PRO, y Gabriel Bornoroni, referente de La Libertad Avanza (LLA). Ambos dirigentes buscan moldear el esquema que se quedará con el triunfo en la única gran contienda municipal previa a las ejecutivas, un resultado que pretenden utilizar como plataforma de lanzamiento para el año 2027.
En el corazón de la disputa reluce el nombre del exintendente Pedro Dellarossa, quien según los sondeos que manejan en los búnkers partidarios es el dirigente que ostenta los niveles más altos de intención de voto. El libreto original trazaba que Dellarossa encabezaría la boleta con el sello del PRO en una confluencia con los libertarios. Sin embargo, los libertarios activaron sus propias mediciones con candidatos puros y, al notar que los números no eran los esperados, modificaron la estrategia de negociación.
Frente a este panorama, Bornoroni comenzó a ejercer presión: el jefe de la bancada oficialista en la Cámara de Diputados de la Nación deslizó que si Dellarossa no acepta competir orgánicamente bajo el paraguas y la marca de La Libertad Avanza, el esquema violeta le ofrecerá formalmente la candidatura única a Verónica Crescente. Crescente se posiciona como la segunda figura con mejor nivel de conocimiento público y tracción vecinal en la localidad. Pese al cortocircuito por las candidaturas y las marcas, los operadores políticos aseguran que la hipótesis de un gran frente tripartito (PRO-LLA-UCR) todavía se mantiene en pie sobre la mesa.
La estrategia de la marca «Milei» y la mirada del Centro Cívico
Para la conducción de La Libertad Avanza, la elección en Marcos Juárez tiene un valor simbólico y estratégico mayúsculo. El objetivo de Bornoroni es nacionalizar el comicio imprimiendo la marca oficial del Gobierno Nacional en la boleta para capitalizar la figura del presidente Javier Milei, buscando reeditar de esta forma un «kilómetro cero» libertario desde el corazón productivo del interior provincial.
Por su parte, el Centro Cívico adopta una postura de prescindencia activa. Aunque todos los indicadores señalan que el peronismo de El Panal no presentará una lista propia debido a la carencia de una figura competitiva que mida bien en los sondeos locales, el justicialismo provincial mueve sus piezas tras bambalinas. Mientras la oposición le adjudica al aparato de la gobernación haber incidido en el diseño del calendario electoral, desde el peronismo cordobés niegan de forma tajante cualquier tipo de injerencia en un proceso que catalogan como estrictamente municipal.
