Tras mantener un llamativo silencio sobre el delantero durante el Mundial, el CEO del Colchonero, Miguel Ángel Gil Marín, cruzó con dureza al presidente catalán Joan Laporta. Aseguró que no aceptarán ofertas ni de 200 millones de euros y acusó al entorno del cordobés de asesorarlo de mala manera.
El mercado de pases del fútbol europeo arde en paralelo a la definición del Mundial 2026. En un giro drástico de su estrategia de comunicación, el Atlético de Madrid rompió el hielo institucional en torno a Julián Álvarez y publicó un video donde su CEO, Miguel Ángel Gil Marín, fijó una postura inflexible destructiva para las aspiraciones del Barcelona de quedarse con el atacante de la Selección Argentina.
La reacción del club madrileño llegó como respuesta directa a las declaraciones previas de Joan Laporta. El mandatario del Barça había presionado públicamente advirtiendo que la propuesta culé por «La Araña» tenía fecha de vencimiento: «Hemos hecho una oferta, no es ilimitada, ya veremos hasta cuándo se mantiene vigente». La réplica desde el Metropolitano fue tajante: «Escuché que su oferta no era infinita y nuestra respuesta sí que es infinita: no queremos transferirlo. No aceptamos una oferta de 100 millones de euros, ni aceptaremos una de 150 ni una de 200», disparó Gil Marín.
«Mal asesorado»: el dardo de la dirigencia al entorno del jugador
A pesar de que el propio futbolista surgido en River Plate manifestó públicamente sus deseos de emigrar rumbo al Camp Nou para cumplir su «sueño» deportivo, la mesa chica del Atlético de Madrid no está dispuesta a ceder terreno ante un rival directo de La Liga. Prefieren, en caso de verse forzados a una negociación, encauzar las conversaciones con el Arsenal de Inglaterra, el otro gigante europeo que sigue de cerca los pasos del goleador.
Gil Marín no ocultó su malestar con el círculo íntimo del oriundo de Calchín por forzar la salida de la institución tras el cierre de la temporada regular. «Julián ha estado mal asesorado desde que terminó la temporada. Eso me permite pensar que su rendimiento y su comportamiento van a ser el de un muy buen jugador, de un buen tipo y de un muy buen profesional», lanzó el dirigente, intentando bajar la tensión con el futbolista pero marcando un límite estricto a las presiones de sus representantes.
Con el pase a la final del Mundial en el bolsillo junto a la Albiceleste, el futuro a nivel de clubes de Julián Álvarez promete transformarse en la novela del verano europeo, atrapado en una guerra de billeteras y declaraciones cruzadas entre Madrid y Barcelona.
