Atenas ganó, se aferra a la categoría y el hincha explota, pero la pregunta es inevitable: ¿Por qué hubo que esperar hasta el borde del abismo para ver este nivel de compromiso? El triunfazo de anoche sirve para respirar, pero también para indignar a quienes no entienden cómo el equipo más laureado del país llegó a esta situación límite por errores de gestión y armado.
El triunfo ante la adversidad valida la pasión del pueblo griego, pero no tapa el sol con la mano. Los jugadores demostraron que podían, entonces, ¿qué faltó antes? Mientras los fanáticos celebran este «minuto a minuto» de la salvación, el debate en las tribunas es feroz. La permanencia hoy es un alivio, pero el enojo por haber caminado por la cornisa durante meses sigue latente en el socio que exige volver a ser el Atenas que dominaba el continente.
