Lo que comenzó como una discusión por la seguridad y los recursos entre la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y la Provincia de Buenos Aires escaló este martes 28 de abril a un enfrentamiento político total. El ministro de Seguridad bonaerense, Javier Alonso, salió al cruce de Jorge Macri luego de que este calificara a la provincia como un «desgobierno absoluto». Alonso no solo desmintió la falta de apoyo a los intendentes, sino que acusó al jefe de Gobierno porteño de desconocer el territorio y de intentar desviar la atención de sus propios problemas de gestión en la Capital.
La disputa se encendió cuando Macri afirmó que la situación en territorio bonaerense «agrede el estilo de vida» de los porteños y reclamó una deuda millonaria por la asistencia a personas en situación de calle. La respuesta de Alonso fue lapidaria: recordó que la provincia es 1500 veces más grande que la Ciudad y alberga al 40% de los argentinos, subrayando que Jorge Macri mantiene «la cabeza puesta del otro lado de la General Paz» desde su época como intendente de Vicente López. Además, el funcionario provincial vinculó los ataques de Macri con una supuesta caída en su imagen positiva según las últimas encuestas.
Desde el gabinete de Axel Kicillof, el contraataque fue en bloque. Ministros como Andrés «Cuervo» Larroque y Augusto Costa tildaron de «caradura» al jefe porteño, señalando que la crisis social en la Ciudad, con cierre de empresas y aumento de la indigencia, es consecuencia del ajuste nacional de Javier Milei que Macri apoya. «Es hora de que los porteños dejen de pagar tu desgobierno», había lanzado Macri, a lo que la Provincia respondió denunciando el «robo de recursos» por parte de la Nación que asfixia las arcas bonaerenses.
Este choque de modelos refleja la tensión creciente por la coparticipación y el control del área metropolitana. Mientras Macri intenta instalar una agenda de «ley y orden» para blindar la Ciudad, el oficialismo bonaerense refuerza su narrativa de resistencia ante los recortes federales. Con la mirada puesta en las proyecciones electorales de 2027, la General Paz se consolida hoy más como una frontera política que como una simple avenida de circunvalación.
