La ciudad de Villa Allende logró lo que Córdoba Capital dejó escapar: convertirse en la nueva sede regional de Mercado Libre. Tras una ruidosa salida de la capital provincial, motivada por la asfixia tributaria y cortocircuitos políticos, la multinacional de Marcos Galperín desembarca en el municipio gestionado por Pablo Cornet. La mudanza no solo responde a un ahorro millonario en tasas, sino también a la búsqueda de previsibilidad en un gobierno local con ADN del PRO y sintonía directa con las ideas libertarias que promueve la compañía.
El contraste de los números es contundente y explica gran parte del movimiento. Mientras que en Córdoba Capital la carga tributaria escalaba a niveles que la empresa consideró inviables —con montos cercanos a los $750 millones—, en Villa Allende el esquema se reduce drásticamente. Bajo una tasa municipal que ronda el 3 por mil de la facturación y topes que alivian la carga efectiva, la firma de e-commerce terminaría abonando aproximadamente $56 millones anuales. A esto se le suma un beneficio de tres años de exención impositiva bajo el régimen general de promoción local.
Sin embargo, fuentes del sector aseguran que la decisión de Galperín no fue puramente económica. Municipios vecinos como La Calera habrían ofrecido exenciones de hasta cinco años, pero la balanza se inclinó hacia Villa Allende por la «previsibilidad ideológica». La gestión de Cornet ofrece un puerto seguro para una empresa que ha hecho de la defensa de la libertad de mercado y el apoyo al modelo de Javier Milei una bandera pública, encontrando en este rincón de las Sierras Chicas un interlocutor político afín.
El impacto para Villa Allende es transformador. El desembarco implica la radicación de unos 1.250 empleados directos y la consolidación de la ciudad como un nodo tecnológico estratégico dentro del Gran Córdoba. Para la capital, en cambio, la partida de Mercado Libre queda como una herida abierta en su relación con el sector privado, exponiendo las dificultades de la gestión municipal para retener inversiones de alto valor agregado frente a esquemas impositivos más competitivos y climas políticos menos hostiles.
