Tras una investigación de dos meses que incluyó seguimientos y tareas de inteligencia, la Fuerza Policial Antinarcotráfico (FPA) desbarató una organización familiar dedicada al «delivery» de drogas en la zona norte de la capital cordobesa. El operativo consistió en dos allanamientos simultáneos en los barrios Panamericano y Marqués Anexo, donde se detuvo a un hombre y una mujer que ya contaban con pedido de captura previo y operaban una sofisticada red de distribución minorista.
La magnitud de lo secuestrado revela el nivel de operatividad de la pareja. En las viviendas de calles Lavalleja y Francisco Valles, los investigadores incautaron 2.535 dosis de cocaína de alta pureza, listas para ser comercializadas. Además, se halló una importante suma de dinero en efectivo: $3.933.000 y 300 dólares, lo que motivó el secuestro de una máquina de contar billetes, un elemento poco común en puntos de venta minorista convencionales, que denota el volumen de transacciones diarias.
El búnker contaba con un sistema de vigilancia de cuatro cámaras de seguridad para detectar la presencia policial y dos balanzas digitales de precisión. Los agentes también incautaron dos automóviles que eran utilizados para realizar el reparto de las sustancias bajo la modalidad de entrega a domicilio en diversos barrios de la ciudad. El hallazgo de municiones y otros elementos relacionados al fraccionamiento completó el cuadro probatorio contra los acusados.
La Fiscalía de Lucha contra el Narcotráfico del Segundo Turno intervino de inmediato, ordenando el traslado de los detenidos a sede judicial. Ambos quedaron imputados por infracción a la Ley 23.737, mientras que los vehículos y el dinero permanecen bajo custodia como bienes provenientes del ilícito. Este golpe corta una de las vías de abastecimiento más activas de la zona norte, donde la pareja lograba eludir los controles policiales camuflando la actividad ilegal como un servicio de transporte privado.
