La sede legislativa en Manila se convirtió en un campo de batalla cuando la policía intentó arrestar al senador Ronald «Bato» dela Rosa. El presidente de la Cámara declaró que la institución está «bajo ataque».
La tensión política en Filipinas alcanzó un punto crítico este miércoles tras registrarse ráfagas de disparos dentro del complejo del Senado. El incidente se desató durante un operativo de las fuerzas de seguridad para capturar al legislador dela Rosa, aliado clave del expresidente Duterte, acusado de crímenes de lesa humanidad. Los escoltas del senador se enfrentaron a tiros con las fuerzas especiales, provocando el pánico entre empleados y legisladores que debieron refugiarse en las oficinas.
El presidente del Senado, Francis Escudero, denunció una «violación flagrante de la inmunidad parlamentaria» y calificó el despliegue policial como una agresión directa a la democracia. Mientras el edificio permanece rodeado por blindados y unidades de élite, la crisis amenaza con desatar una ruptura institucional sin precedentes en el país. Organizaciones internacionales de derechos humanos siguen con atención el desenlace, en un clima de alta volatilidad donde el actual gobierno busca desmantelar la estructura de poder del anterior régimen.
