El jefe comunal de Mayú Sumaj, Fabián Flores, asumió la presidencia de la Comunidad Regional tras una dura disputa en el PJ departamental. El portazo y faltazo del mandatario de Cosquín, Raúl Cardinali, expuso una profunda fisura en el peronismo de las sierras y encendió las alarmas en el Centro Cívico.
La pretendida paz política que el oficialismo provincial buscaba consolidar en los valles turísticos estalló por los aires de manera imprevista. El entramado territorial que lidera el gobernador Martín Llaryora sufrió un fuerte cimbronazo tras la elección de las nuevas autoridades de la Comunidad Regional Punilla, un trámite institucional que terminó derivando en un complejo e inesperado ajedrez de poder. El jefe comunal de Mayú Sumaj, Fabián Flores, logró quedarse con la conducción del estratégico ente intermunicipal, pero su consagración dejó heridas expuestas y un quiebre definitivo con la intendencia de Cosquín, amenazando con romper la unidad del peronismo serrano.
La necesidad de renovar la conducción del organismo se aceleró luego de que el anterior presidente e intendente de Capilla del Monte, Fabricio Díaz, dejara el cargo para sumarse al Gabinete provincial en el Ministerio de Cooperativas y Mutuales. La vacante desató una pugna feroz entre diversas líneas internas: por un lado, el esquema tradicional bendecido por el exsenador Carlos Caserio impulsó a Flores; por el otro, emergían las aspiraciones propias del coscoíno Raúl Cardinali y los intentos de la oposición juecista con Daniel Spadoni (Valle Hermoso). Finalmente, el peso de los acuerdos encumbró a Flores, pero detonó un cortocircuito irreversible en las reuniones previas.
La gravedad del conflicto quedó escenificada con el faltazo absoluto de Cardinali a la asamblea general. El intendente de Cosquín —quien recientemente desafió la línea del cordobesismo al recibir en su localidad al gobernador bonaerense Axel Kicillof— no solo vació el encuentro sino que dejó trascender la posibilidad latente de retirar formalmente a Cosquín de la Comunidad Regional. Este virtual portazo encendió luces rojas en el Panal, ya que Llaryora concibe a estos entes regionales como motores clave para la descentralización de la obra pública, y una deserción masiva emularía el histórico aislamiento que mantiene Villa Carlos Paz bajo el liderazgo de Esteban Avilés.
En sus primeras declaraciones como flamante titular del organismo, Flores intentó bajar los decibeles de la pirotecnia partidaria y llamó a priorizar de manera urgente la agenda de gestión frente a la crisis económica nacional. «Estamos atravesados por un problema grave desde el punto de vista económico; es momento de estar espalda con espalda y no mezclar la política con lo institucional», remarcó el mandatario de Mayú Sumaj, buscando tender puentes hacia los sectores heridos y la oposición en un departamento que promete seguir agitando el tablero político cordobés.
