La adolescente de 14 años falta de su hogar desde el pasado sábado 23 de mayo. Su entorno concentró los reclamos frente a la Justicia y el Ministerio de Seguridad, denunciando que un remisero aportó datos clave sobre el último hombre que la vio, pero aún no se ordenaron allanamientos.
Las horas corren con una angustia intolerable para una familia de la capital cordobesa. Allegados, vecinos y familiares de Agostina Madeleine Vega, una adolescente de 14 años que se encuentra desaparecida desde el pasado sábado 23 de mayo, encabezaron una ruidosa movilización pública en las calles céntricas para exigirle a las autoridades judiciales y al Gobierno de la Provincia una mayor celeridad y rigurosidad en los rastrillajes y las medidas operativas de búsqueda. «Estamos viviendo una pesadilla y la desesperación es total», manifestaron sus abuelos en medio de la protesta vecinal.
La reconstrucción del derrotero de la menor arrojó un dato fundamental gracias a la colaboración civil. Un chofer de remís se comunicó de forma directa con los familiares tras reconocer la fotografía de Agostina en las redes sociales y aportó precisiones geográficas: detalló que, entre la última hora del viernes y la medianoche del sábado, trasladó a la jovencita hasta un sector de barrio Cofico, donde descendió del vehículo y fue recibida por un hombre mayor de edad de su entorno de confianza, quien además se encargó de abonar el costo del viaje.
A pesar de este testimonio clave y de la existencia de registros fílmicos de cámaras de seguridad que constatan que la menor estuvo acompañada por este individuo en la vía pública, el entorno de Agostina denunció con profunda indignación que la Fiscalía interviniente solo se limitó a tomarle una declaración informativa al sospechoso, sin avanzar en el allanamiento de su vivienda ni en el secuestro preventivo de sus dispositivos electrónicos. «Creemos firmemente que mi nieta fue engañada aprovechando la confianza que le tenía», aseveró la abuela ante las cámaras de televisión.
Por su parte, el abuelo de la adolescente dirigió un fuerte reclamo hacia el ministro de Seguridad provincial, Juan Pablo Quinteros, exigiendo su intervención inmediata en el caso y denunciando fallas estructurales en el sistema de videovigilancia urbana. Según expuso, varios de los domos policiales ubicados en las esquinas clave de barrio Cofico se encuentran fuera de servicio desde hace meses, lo que entorpece la recolección de pruebas fílmicas urgentes para determinar el rumbo que tomó la menor. Al momento de su desaparición, Agostina vestía calzas negras y buzo oscuro, y cualquier información puede ser aportada de forma anónima al 911 o en la unidad judicial más cercana.
