El gobierno alemán elevó el nivel de alerta tras atribuir a Moscú el intento de sabotaje con explosivos a un avión ucraniano. En respuesta, ordenó el cierre del consulado ruso en Bonn y expulsó entidades culturales en Berlín mientras la OTAN prometió reforzar defensas.
El gobierno de Alemania acusó formalmente a Rusia de perpetrar un ataque con un dron cargado de explosivos de uso militar en el aeropuerto de Leipzig/Halle, uno de los centros logísticos más importantes de Europa. El artefacto fue hallado junto a una aeronave de la empresa ucraniana Antonov Airlines. Ante la gravedad del hecho, el ministro del Interior, Alexander Dobrindt, elevó el nivel de amenaza nacional a «alto», advirtiendo que el país es blanco diario de operaciones de guerra híbrida.
Como represalia diplomática, el canciller Johann Wadephul ordenó el cierre del consulado ruso en Bonn y de la Casa Rusa en Berlín, además de endurecer las restricciones de ingreso a ciudadanos rusos. Mientras el presidente Vladimir Putin tildó de «absurdas» las acusaciones, la Unión Europea adelantó que aplicará nuevas sanciones contra Moscú, en un contexto atravesado también por el sabotaje con cohetes caseros a la red eléctrica alemana cerca de la frontera con Polonia.
