Monseñor Ricardo Seirutti fue privado de sus cargos como obispo auxiliar y vicario general de la arquidiócesis tras la conclusión de un proceso judicial canónico. La investigación, ordenada por el Dicasterio para la Doctrina de la Fe a partir de denuncias de dos personas adultas, fijó una sanción de cinco años en los que no podrá asumir nuevos oficios eclesiales ni administrar el sacramento de la confesión. El Arzobispado ofreció sus disculpas institucionales y ratificó el compromiso de transparencia.
En el marco de una resolución emitida por el Dicasterio para la Doctrina de la Fe de la Santa Sede y tramitada ante el Tribunal Interdiocesano de Buenos Aires, el Arzobispado de Córdoba confirmó el apartamiento definitivo de monseñor Ricardo Seirutti de sus funciones operativas en la arquidiócesis local. La medida penal canónica se fundamentó en las denuncias presentadas por dos personas adultas en relación con conductas incompatibles con el ejercicio del ministerio sacerdotal. Como consecuencia del fallo, Seirutti fue destituido de sus responsabilidades como obispo auxiliar y vicario general de la diócesis conducida por el cardenal Ángel Sixto Rossi.
La sanción impuesta establece un periodo de cinco años de inhabilitación para recibir nombramientos formales o asumir nuevos oficios dentro de la estructura eclesiástica, así como la prohibición explícita de administrar el sacramento de la penitencia o reconciliación, aunque conservará la facultad de celebrar misa y administrar el resto de los sacramentos. A través de un comunicado oficial, el Arzobispado de Córdoba manifestó su cercanía y pedido de perdón a los afectados, reafirmando el compromiso institucional de adecuar todas las acciones de la Iglesia local a las normativas vigentes. Tras este fallo, la conducción auxiliar de la arquidiócesis continuará a cargo de los monseñores Horacio Álvarez y Alejandro Musolino.
