La tensión en el estrecho de Ormuz alcanzó un punto crítico este lunes. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, confirmó que las fuerzas de su país hundieron siete lanchas rápidas iraníes que intentaban hostigar el tráfico marítimo en la zona. A través de sus redes sociales y en declaraciones a Fox News, el mandatario elevó el tono de la confrontación a niveles sin precedentes, advirtiendo que Irán «será borrado de la faz de la Tierra» si llega a atacar embarcaciones estadounidenses que participan en el operativo de escolta internacional.
El conflicto se enmarca en el denominado «Proyecto Libertad», una misión militar liderada por Washington para garantizar el flujo de petróleo y gas por una ruta donde transita el 20% del crudo mundial. Para este fin, el Comando Central (CENTCOM) desplegó un arsenal imponente: destructores, más de 100 aeronaves, drones y 15.000 efectivos. «Tenemos más armas y munición de mayor calidad que nunca», alardeó Trump, subrayando que todos los misiles y drones lanzados por Teherán hasta el momento han sido neutralizados con éxito.
La advertencia de Trump llega tras un incidente con un carguero de bandera surcoreana que sufrió una explosión en las proximidades de los Emiratos Árabes Unidos. El presidente aprovechó este hecho para presionar a Seúl, sugiriendo que «ya es hora de que Corea del Sur se una a la misión» de vigilancia. Mientras tanto, desde Teherán, la Guardia Revolucionaria desmintió los reportes estadounidenses y aseguró que no permitirán el tránsito de naves extranjeras sin autorización, calificando los movimientos de la Marina norteamericana como una provocación.
El despliegue de Estados Unidos busca romper el bloqueo que Irán impuso a fines de febrero, protegiendo a buques comerciales de terceros países que quedaron atrapados en el fuego cruzado. Pese a las negativas del régimen iraní, la Casa Blanca insiste en que las operaciones de tránsito están bajo control. Se espera que este martes el secretario de Defensa, Pete Hegseth, brinde detalles técnicos sobre la efectividad de las defensas estadounidenses en lo que ya se perfila como la crisis naval más grave de la década.
