El sacerdote, que debía comenzar a ser juzgado la próxima semana por el delito de abuso sexual ultrajante calificado en perjuicio de una menor en Córdoba, fue denunciado formalmente por otra presunta víctima en los tribunales de Villa María. Crece la conmoción institucional.
El escenario judicial para el sacerdote Nicolás Cruz Viale se complicó de manera drástica e irreversible a pocas horas de sentarse en el banquillo de los acusados. Mientras la Cámara del Crimen de la ciudad de Córdoba ultimaba los detalles operativos para dar inicio, en los primeros días de junio, al juicio oral y público en su contra por abuso sexual ultrajante calificado por la condición de ministro de culto, una nueva presentación judicial en el interior provincial sacudió las estructuras eclesiásticas y encendió las alarmas de los gabinetes periciales.
La nueva presentación formal fue radicada ante la Fiscalía de Instrucción de Segundo Turno de Villa María, tras el valiente testimonio de una mujer que denunció haber sido víctima de ultrajes por parte del religioso años atrás, cuando este desempeñaba funciones pastorales en una parroquia de esa jurisdicción. Según confirmaron fuentes con acceso a la causa a los diarios La Voz del Interior y La Nación, el modus operandi relatado por la denunciante guarda fuertes similitudes con los hechos que llevaron al cura a perder su libertad ambulatoria y que motivaron su apartamiento preventivo por parte del Arzobispado.
El primer caso, que ya cuenta con elevación a juicio confirmada, se remonta a una serie de ataques denunciados por el entorno familiar de una niña que asistía a actividades comunitarias coordinadas por Cruz Viale. La querella de esa causa anticipó que el surgimiento de este nuevo testimonio en Villa María no solo ratifica el perfil del acusado, sino que podría derivar en la unificación de las causas o en la apertura de un segundo frente penal que complicaría severamente su situación procesal. El abogado defensor del clérigo evitó emitir declaraciones a la espera de que se defina si el juicio programado sufrirá postergaciones debido al nuevo elemento probatorio.
