El Ejecutivo activó un plan para bloquear regulaciones estrictas sobre deudas privadas mientras intenta recomponer su alicaída alianza parlamentaria. La Casa Rosada proyecta consensuar un proyecto light de transparencia financiera y utilizar el consenso patriótico de Malvinas como puente con los bloques dialoguistas.
En un intento por frenar una nueva seguidilla de derrotas parlamentarias y vetos de alto costo político, el presidente Javier Milei fijó una posición tajante frente a la avanzada opositora en la Cámara de Diputados: bloquear cualquier ley que regule severamente la morosidad o intervenga en contratos entre privados. Sosteniendo la premisa de que los compromisos financieros atañen exclusivamente al sector privado, la Casa Rosada busca neutralizar los proyectos más duros emplazados en las comisiones de Finanzas y Defensa del Consumidor para finales de septiembre.
Sin embargo, ante la presión de la agenda social y económica, los negociadores oficiales viraron hacia un pragmatismo legislativo. El Gobierno prevé armar una contrapropuesta de «costo fiscal cero» junto a los bloques aliados, acotada a medidas de educación financiera y transparencia de tasas. En paralelo, la conducción libertaria utilizará el paquete legislativo de soberanía por las Islas Malvinas como moneda de cambio y herramienta de seducción política, apostando a reordenar el vínculo con bancadas provinciales mediante una causa patriótica transversal que garantice gobernabilidad sin comprometer el déficit cero.
