En una tarde épica que quedará guardada para siempre en la memoria popular, el Pirata dio vuelta un partido increíble, se consagró en el Torneo Apertura y bordó la primera estrella nacional de Primera División para el fútbol de Córdoba.
La provincia de Córdoba ya no sueña más: es una realidad que se festeja con el corazón en la mano en cada rincón de Alberdi y se extiende con orgullo a todo el territorio cordobés. En una definición para el infarto disputada este domingo en un Estadio Mario Alberto Kempes que fue una verdadera caldera civil, Belgrano se consagró campeón del fútbol argentino al derrotar a River Plate. El conjunto celeste rompió una barrera histórica que parecía inalcanzable para los equipos de la provincia y se transformó de manera oficial en el campeon número 143 del profesionalismo de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA).
El trámite del encuentro tuvo todos los condimentos de la mística pirata, obligando al plantel a apelar a su faceta más heroica. El «Millonario» golpeó primero en el marcador y parecía encaminarse a amargar la fiesta local, manejando los tiempos con jerarquía y replegando las ilusiones de la multitud. Pero Belgrano sacó a relucir su ADN de resistencia y no bajó los brazos en ningún momento. El gran héroe de la jornada fue Nicolás “Uvita” Fernández, quien con un doblete letal comandó la remontada final. En una ráfaga de minutos furiosos, el Celeste pasó de estar contra las cuerdas a desatar el delirio colectivo y levantar la copa más importante de toda su historia.
Esta gesta épica agiganta, además, la leyenda eterna de Ricardo «Ruso» Zielinski en el banco pirata. El director técnico, símbolo supremo de la institución por el recordado ascenso de 2011 también ante el club de Núñez, grabó su nombre en el bronce definitivo de la provincia al conducir tácticamente al plantel hacia su primera estrella en la máxima categoría. Al mismo tiempo, la consagración de Belgrano quiebra la histórica centralidad de los clubes de Buenos Aires en la obtención de títulos de Primera División, abriendo un nuevo paradigma de federalismo, igualdad y competitividad para el fútbol del interior del país que venía reclamando mayor protagonismo.
Más allá del profundo valor emocional y el orgullo para el pueblo cordobés, el título obtenido en el Kempes trae consigo un enorme impacto a nivel institucional. Con esta consagración, el Pirata aseguró su clasificación directa a la fase de grupos de la Copa Libertadores 2027, garantizando el retorno a las competencias internacionales de máxima jerarquía y una fuerte inyección económica para las arcas del club. Asimismo, el conjunto de Alberdi se ganó el derecho a disputar las próximas finales locales organizadas por la casa madre del fútbol, teniendo por delante el desafío del Trofeo de Campeones frente al ganador de la Copa de la Liga.
