Tras una serie de 24 allanamientos simultáneos que incluyeron el despliegue de grupos tácticos en cuatro barrios periféricos de la capital, la Fuerza Policial Antinarcotráfico detuvo a nueve personas. Los sospechosos eran miembros de una misma organización familiar que había tomado el control del territorio luego de que sus parientes directos fueran encarcelados meses atrás.
La lucha contra las estructuras del narcomenudeo en los sectores más vulnerables de la ciudad de Córdoba sumó un capítulo de altísimo impacto. Tras varios meses de tareas de inteligencia criminal, los grupos operativos de la Fuerza Policial Antinarcotráfico (FPA) desbarataron una organización delictiva mediante 24 allanamientos simultáneos, logrando desmantelar 11 búnkeres de venta de drogas y detener a nueve de sus integrantes (ocho hombres y una mujer). La banda funcionaba como un «clan familiar» que había heredado el negocio ilegal en la zona sur de la capital.
El epicentro del despliegue policial se concentró en el Asentamiento Los Eucaliptos —donde se ejecutaron 21 de los ingresos judiciales—, extendiéndose también a Cooperativa Los Eucaliptos, Asentamiento El Capullo y barrio Ciudad Evita. Durante las irrupciones, las brigadas incautaron un arsenal de estupefacientes fraccionados para la venta minorista: 499 dosis de cocaína, 63 de marihuana, 25 comprimidos de psicofármacos, un arma de fuego, dos automóviles y un total de $1.849.950 en efectivo. El pico de tensión del operativo ocurrió cuando un referente de la organización intentó fugarse por los techos y arrojó una bolsa de consorcio a una vivienda vecina; al ser capturado a las pocas cuadras, los efectivos descubrieron que el bulto contenía otras 1.564 dosis de marihuana, 570 de cocaína y casi un millón de pesos extra.
La investigación judicial, coordinada por la Fiscalía de Lucha contra el Narcotráfico del Tercer Turno a cargo del Dr. Carlos Cornejo, desnudó un complejo entramado de reincidencia delictiva. En los últimos tres meses, la FPA ya efectuó 104 allanamientos en este mismo sector. La anterior cúpula de esta organización civil había sido completamente desarticulada y sus cabecillas permanecen alojados en el penal de Bouwer; sin embargo, lejos de extinguirse el delito, otros integrantes de la misma familia tomaron las riendas del mercado ilegal, replicaron de manera exacta el sistema de comercialización y terminaron corriendo la misma suerte. Todos los imputados fueron trasladados a sede judicial bajo la acusación de comercialización de estupefacientes agravada.
