La Dirección General de Investigaciones Criminales desarticuló una red que operaba en la capital cordobesa e interior provincial. Las organizaciones sustraían vehículos y camionetas de alta gama para comercializarlos o cometer ilícitos en otras provincias, bajo la instrucción de fiscalías de Córdoba y Tucumán.
Un amplio despliegue de seguridad coordinado por la Dirección General de Investigaciones Criminales de la Policía de Córdoba derivó en la ejecución de más de 100 allanamientos simultáneos y la detención de 16 personas. La irrupción policial se concentró en diversos barrios de la capital y localidades del interior provincial, contando con la participación de las fuerzas especiales ETER, la División Aeropolicial, Gendarmería Nacional e integraciones policiales interjurisdiccionales. Durante los procedimientos se logró el secuestro de seis armas de fuego, vehículos, camionetas y autopartes.
La pesquisa judicial determinó la coexistencia de tres organizaciones criminales interconectadas dedicadas a la sustracción sistemática de automotores. La maniobra logística contemplaba el enfriamiento de las unidades en predios locales para su posterior traslado y comercialización en plazas de otras provincias, además de su utilización en delitos de mayor envergadura. Debido a la ramificación territorial de las bandas, la causa se instruye de manera conjunta entre tres Fiscalías de Instrucción de la provincia de Córdoba y un fuero penal de la provincia de Tucumán.
