Ocurrió en una vivienda de barrio Molino de Oro. La dueña del domicilio encontró los restos sobre un colchón viejo que estaba por tirar. Los investigadores sospechan que un perro de la zona desenterró el hueso y lo arrastró hasta allí. Desplegaron un fuerte rastrillaje en busca de más restos.
El misterio y el asombro alteraron por completo los festejos en una vivienda de la localidad serrana de La Falda. La propietaria de un domicilio ubicado en la calle Río Quinto al 500, en el barrio Molino de Oro, descubrió con horror un cráneo humano depositado en el fondo de su propiedad, a escasos metros del arroyo de los Quinteros. El macabro hallazgo desencadenó una inmediata movilización de las dependencias periciales de la Unidad Regional Departamental Punilla Norte, quienes trabajan contrarreloj para determinar la identidad de la persona y la antigüedad del tejido óseo.
La fisonomía del descubrimiento aportó detalles escalofriantes. Natalia, la dueña del inmueble, relató que regresaba a su hogar mientras su hija celebraba un cumpleaños cuando divisó la pieza esquelética colocada encima de un colchón viejo que tenían apartado para desechar. “Por fuera se lo ve limpio, pero tiene olor porque tiene gusanos adentro”, detalló la mujer a los portales locales, manifestando el fuerte impacto emocional que causó la escena. Ante la fisonomía del patio, la principal hipótesis que coordina el gabinete judicial es que un perro del vecindario habría desenterró los restos en un descampado cercano y los arrastró entre sus dientes hasta depositarlos en el colchón.
La investigación penal quedó radicada en la Fiscalía de Instrucción N° 2 de Cosquín, bajo la tutela de Silvana Pen, quien dictaminó de urgencia el precintado del sector perimetral. Durante la jornada de este miércoles, cuadrillas de la Policía de Córdoba, brigadas de la División Canes, buzos del Departamento Unidades de Alto Riesgo (DUAR) y detectives de Investigaciones Criminales desplegaron un intenso rastrillaje y remoción de tierra en las manzanas aledañas para descartar la existencia de una fosa clandestina o el resto del esqueleto. Aunque las excavaciones iniciales arrojaron un resultado negativo, el cráneo fue derivado a la morgue judicial para los cotejos de ADN correspondientes.
