La víctima, identificada como Isaías Barrera, falleció en la madrugada de este lunes en el Instituto del Quemado de la ciudad de Córdoba. Había sido trasladado de urgencia el pasado sábado desde Marcos Juárez con lesiones severas en casi todo el cuerpo. La Justicia mantiene el caso bajo estricto hermetismo y busca determinar si se trató de un accidente doméstico o de un ataque criminal.
Un profundo manto de misterio y conmoción envuelve a la comunidad de Marcos Juárez, en el sudeste provincial. Un joven de 20 años murió tras agonizar más de 36 horas con quemaduras extremas en su cuerpo, en un hecho cuyas circunstancias aún no lograron ser esclarecidas por los investigadores policiales y judiciales.
La víctima ingresó el sábado por la noche al Instituto del Quemado, en la capital cordobesa, derivado de urgencia desde un centro de salud de su ciudad natal debido a la complejidad de su cuadro clínico. A pesar del esfuerzo de los especialistas, los médicos constataron su deceso en las primeras horas de este lunes, producto de las severas fallas orgánicas provocadas por el fuego.
Pesquisas a ciegas y sin hipótesis firme
La Fiscalía de Instrucción de Marcos Juárez tomó las riendas del caso y ordenó de inmediato la intervención de la Brigada de Investigaciones locales. Hasta el momento, las autoridades judiciales mantienen el expediente bajo un cerrado secreto de sumario y no han emitido ningún reporte oficial que arroje luz sobre cómo se originó el foco ígneo que terminó con la vida de Barrera.
El personal policial trabaja contrarreloj en el entorno de la víctima para intentar reconstruir las últimas horas del joven. Los pesquisas se concentran en tomar testimonios a familiares, vecinos y allegados, además de peritar el lugar donde ocurrieron los hechos. La meta primordial de la Justicia radica en establecer de manera fehaciente si se trató de un trágico siniestro vial o doméstico, una autodeterminación, o si existió la participación de terceras personas en lo que podría configurar un homicidio.
