El violento episodio ocurrió en el norte cordobés durante un control de la Caminera. La conductora, que manejaba una costosa pick-up de alta gama, reaccionó de la peor manera al ser notificada por una infracción: le trabó la mano a una cabo con el cristal del vehículo, aceleró a fondo y se dio a la fuga. Fue interceptada y detenida tras un operativo cerrojo en Colonia Caroya.
Un control vehicular de rutina en las rutas cordobesas estuvo a punto de convertirse en una tragedia por un ataque de ira al volante. Una mujer de 49 años, oriunda de la ciudad de La Plata, terminó tras las rejas luego de arrastrar varios metros a una cabo de la Policía Caminera a la que le aprisionó el brazo con la ventanilla de su camioneta, en un intento desesperado por evadir una sanción de tránsito.
El gravísimo hecho de violencia vial tuvo lugar a la altura del kilómetro 739 de la Ruta Nacional 9. En ese punto del norte provincial, los efectivos del puesto caminero divisaron el paso de una Ford Ranger Raptor que excedía los límites permitidos, por lo que le ordenaron detener la marcha en la banquina para realizar el procedimiento correspondiente.
De rayar las actas a usar la camioneta como un arma
La tensión escaló de inmediato cuando los uniformados le informaron a la conductora que iban a labrarle el acta por exceso de velocidad. Fuera de sí por la penalización, la mujer comenzó a insultar a los agentes y, en un rapto de furia, agarró la documentación oficial de la Caminera y empezó a rayarla por completo para inutilizar el trámite.
Lejos de calmarse, la automovilista decidió emprender la huida a toda costa. Subió rápidamente de manera eléctrica el cristal de su puerta, atrapando de forma intencional la mano y el brazo derecho de la policía que se encontraba redactando la multa junto a la cabina. Sin importarle la integridad física de la agente, la platense hundió el acelerador, arrastrando a la uniformada a la par del vehículo durante varios metros sobre el asfalto hasta que la víctima logró zafarse milagrosamente, quedando tendida con diversas lesiones y traumatismos en sus extremidades.
Persecución y operativo cerrojo en el «Imperio del Salame»
Tras el brutal desprecio por la vida de la uniformada, la Ford Raptor huyó a toda velocidad con rumbo hacia el sur. Desde la base de la Caminera se irradió un alerta inmediato a las departamentales de la zona, activando un fuerte «operativo cerrojo» en los accesos urbanos para evitar que la camioneta de alta gama lograra desaparecer.
La cacería vehicular dio sus frutos unos kilómetros más adelante, precisamente en el ingreso al predio de la estancia «La Pampa», en jurisdicción de la localidad de Colonia Caroya. Allí, una flota de patrulleros de la Policía de Córdoba le cruzó el paso al rodado, logrando reducir a los ocupantes: la agresora de 49 años y un hombre de 53 que viajaba como acompañante. La mujer fue esposada en el acto y trasladada a la comisaría local, quedando imputada bajo una grave carátula judicial a disposición de la Fiscalía de Instrucción de turno.
