Se terminó el misterio y las bromas pesadas en los colegios de Córdoba. La Justicia imputó a varios adolescentes que estaban detrás de las amenazas de tiroteos y bombas que asustaron a padres y alumnos en las últimas semanas. Los chicos usaban redes sociales y mensajes anónimos para sembrar el pánico, pero la policía los rastreó hasta dar con ellos.
La situación había generado mucha angustia en las comunidades educativas, con padres que no querían mandar a sus hijos a clases y directivos que tenían que activar protocolos de emergencia a cada rato. Los imputados son menores de edad, por lo que sus padres también deberán responder ante la justicia por los actos de sus hijos. Se les acusa de «intimidación pública», un delito que tiene consecuencias legales serias, aunque sean jóvenes.
Desde la justicia cordobesa fueron muy claros: estas acciones no son «travesuras», sino hechos que movilizan recursos policiales y de salud que deberían estar en otro lado. Los investigadores llegaron a los adolescentes gracias al rastro digital que dejaron en sus celulares y computadoras, probando que no existe el anonimato total en internet.
Se espera que estas imputaciones sirvan para frenar esta ola de amenazas que venía afectando la rutina de muchísimos colegios en toda la ciudad.
