Bajo el nombre “De corazón siempre”, un grupo de jóvenes profesionales ofrece cortes de pelo, viandas y contención emocional a personas en situación de calle, financiando la actividad con sus propios recursos.
Lo que comenzó como una acción aislada de Lautaro Loyola en febrero, hoy es un movimiento que reúne a barberos como Leandro Winkelmann, Kevin Córdoba y Simón Parra. Cada jueves, la Plaza San Martín se convierte en una peluquería comunitaria donde, además de mejorar la imagen de quienes más lo necesitan, se entregan ropa y alimentos. Los integrantes, que se identifican como trabajadores de clase baja, costean traslados y materiales de su bolsillo, denunciando la falta de apoyo de las autoridades municipales tras promesas de movilidad incumplidas.
Más allá de la estética, el grupo busca rescatar la humanidad de los vecinos invisibilizados, escuchando historias de lucha contra las adicciones y la soledad. «La recompensa es un abrazo o un gracias que te llena el alma», explican los impulsores, quienes también asisten a niños en situación de vulnerabilidad. Para sostener la iniciativa, solicitan donaciones de alimentos no perecederos, ropa, calzado y convocan a otros barberos que deseen sumar sus herramientas a estas jornadas de ayuda social.
