La crisis en Correo Argentino golpeó con dureza a su sede central en Córdoba esta semana. En un clima de tensión y angustia, al menos 120 trabajadores de la histórica sucursal de Colón y General Paz recibieron sus telegramas de despido entre el martes y este miércoles 29 de abril. La medida forma parte de un plan de ajuste nacional que ya habría alcanzado las 9.000 bajas en todo el país, según denuncian los gremios del sector.
Marcelo Díaz, secretario general de ALECYT, manifestó su profunda preocupación por la magnitud del recorte, señalando que la entrega de telegramas fue masiva y repentina: 60 notificaciones llegaron el martes y otras 60 en la jornada de hoy. Esta situación ha generado una paralización de actividades y una incertidumbre absoluta sobre la capacidad operativa de la sede central cordobesa para los próximos días, ya que el personal restante se encuentra en estado de alerta y asamblea permanente.
El impacto no solo es laboral, sino también logístico para la provincia. La reducción drástica de la planta de empleados pone en jaque la distribución de correspondencia, paquetería y el pago de beneficios sociales que se tramitan habitualmente en el edificio de la capital cordobesa. Los trabajadores denuncian que estos despidos se dan en el marco de un desmantelamiento progresivo de la empresa estatal, afectando especialmente a empleados con años de antigüedad en el servicio de telecomunicaciones.
Hasta el momento, no hay precisiones oficiales sobre si la ola de bajas continuará en el resto de las sucursales del interior provincial. Mientras tanto, los gremios analizan medidas de fuerza a nivel federal para intentar frenar lo que consideran un «vaciamiento» de la entidad. En las inmediaciones de Colón y General Paz, el clima es de luto y resistencia, con empleados que se mantienen apostados en el ingreso a la espera de respuestas por parte de la intervención nacional de la firma.
