La muerte de un niño de pocos años, identificado como Ángel, ha derivado en la detención de sus progenitores tras una serie de peritajes forenses reveladores. Los sospechosos fueron puestos a disposición de la justicia de Córdoba luego de que se hallaran evidencias de violencia física sistemática y lesiones que no fueron atendidas en su momento.
La fiscalía interviniente ordenó el arresto bajo el cargo de homicidio agravado, una figura que contempla las penas más altas del código penal. Los investigadores sospechan que el desenlace fatal fue el resultado de un ciclo de maltrato crónico, descartando la hipótesis de un accidente doméstico fortuito que la familia intentó sostener en un primer momento.
El peritaje médico fue contundente al señalar lesiones óseas y hematomas de diferentes etapas de evolución, lo que indica que el menor sufría agresiones de manera repetida. La investigación también pone la lupa sobre el entorno social y si hubo denuncias previas ante organismos de niñez que pudieran haber evitado la tragedia.
Los imputados serán trasladados al penal de Bouwer mientras se completa la instrucción de la causa. En los barrios aledaños, el clima es de profunda tristeza e indignación, con pedidos de justicia que se replican en redes sociales y marchas vecinales en memoria del pequeño Ángel.
