El diputado nacional y referente libertario ordenó congelar las actividades de instalación territorial en la provincia. Aunque la versión oficial argumenta que la fiebre futbolera diluye el impacto de la rosca política, en el armado oficialista admiten que esperan ver cómo se reconfigura el mapa interno y la relación de Javier Milei con Martín Llaryora para el segundo semestre.
La vertiginosa carrera de instalación y despliegue territorial que venía ejecutando La Libertad Avanza (LLA) en el territorio cordobés ingresó formalmente en una etapa de congelamiento. El diputado nacional Gabriel Bornoroni, principal armador de la estructura de Javier Milei en la provincia, dispuso poner un freno de mano a las recorridas, los actos y las presentaciones de nuevos referentes en los departamentos del interior. La decisión, que ya fue comunicada a las mesas de conducción locales, implica una pausa estratégica que se extenderá, como mínimo, hasta que finalice la Copa del Mundo de Norteamérica 2026.
La explicación más visible y pragmática que esgrimen en el entorno del legislador nacional está vinculada al inevitable monopolio de la atención pública que genera el certamen deportivo. Los estrategas libertarios coinciden en que intentar posicionar candidatos, sellar acuerdos o disputarle terreno a la Unión Cívica Radical de Rodrigo de Loredo carece de sentido cuando las pantallas y las conversaciones sociales están absorbidas por la Selección argentina. Insistir con la agenda partidaria en pleno junio y julio, razonan, implicaría un desgaste económico y logístico innecesario con un nivel de repercusión prácticamente nulo ante una ciudadanía desconectada de la rosca diaria.
Sin embargo, detrás del argumento futbolístico subyace una profunda especulación sobre el escenario político que decantará en el segundo semestre. En el búnker de LLA Córdoba miran con extrema atención la evolución del vínculo entre la Casa Rosada y el gobernador Martín Llaryora, quien mantiene una aceitada gimnasia de negociación bilateral sin resignar la autonomía de El Panal. El diseño de la campaña libertaria de cara a los próximos comicios legislativos variará sustancialmente si el Presidente y el mandatario provincial consolidan un esquema de acuerdos parciales o si, por el contrario, se encaminan hacia una confrontación abierta.
A las incógnitas externas se le suman las crecientes turbulencias en el plano doméstico de la coalición gobernante. El armado cordobés no es ajeno a los ruidos nacionales, intensificados tras los cuestionamientos públicos de la senadora Patricia Bullrich hacia ciertas decisiones de Balcarce 50, un contrapunto que el propio Bornoroni minimizó al catalogarlo de «solo un voto». La convivencia en Córdoba entre el mileísmo de paladar negro y las terminales ligadas al PRO bullrichista nunca terminó de saldarse por completo. Ante la expectativa de inminentes modificaciones en el Gabinete nacional y un reordenamiento de liderazgos, los libertarios cordobeses prefieren «guardar la pelota» y esperar a que el tablero se reacomode antes de mover su próxima pieza.
