La Fuerza Policial Antinarcotráfico (FPA) logró capturar a una mujer que se encontraba prófuga desde hace más de medio año, acusada de integrar una peligrosa red de comercialización de estupefacientes en la provincia. La detención se produjo tras una serie de tareas de inteligencia que permitieron dar con su paradero, cerrando un capítulo que mantenía en alerta a las fuerzas de seguridad debido a la peligrosidad de la banda que integraba.
Esta captura no es un hecho aislado, sino una validación apasionada de que la impunidad tiene fecha de vencimiento cuando hay voluntad de persecución criminal. La delincuente formaba parte de una estructura que operaba bajo modalidades violentas, y su libertad durante estos siete meses representaba un desafío directo a la autoridad. Con este arresto, se busca desmantelar los nodos de distribución que siguen envenenando nuestros barrios. La presión sobre el narcotráfico debe ser constante: no basta con atrapar a los eslabones sueltos, la sociedad cordobesa exige que se llegue a los cabecillas de estas bandas que se creen dueñas de las calles.
