Se trata de José Luis Palomino y Rodrigo Guth, quienes no seguirán en la institución de barrio Jardín debido a sus bajos rendimientos. En medio de la renovación del plantel albiazul, el nuevo director técnico exigió futbolistas consolidados y ya suena el nombre del chileno Paulo Díaz para reforzar la zaga.
El ciclo de Jorge Sampaoli al frente de Talleres comenzó con fuertes movimientos en la estructura del plantel profesional. Pese a que el experimentado entrenador santafesino acaba de sumarse a las prácticas para evaluar al grupo, la comisión directiva comandada por Andrés Fassi ya tomó decisiones drásticas de cara al segundo semestre. Los marcadores centrales José Luis Palomino y Rodrigo Guth no continuarán en el club, una determinación institucional fundamentada estrictamente en el flojo nivel futbolístico que exhibieron ambos jugadores desde sus respectivas incorporaciones.
Palomino, de 36 años y con una jerarquizada trayectoria en Europa, arrastraba un contrato de salario elevado hasta diciembre de este año. El ex-Atalanta disputó apenas 21 compromisos con la camiseta albiazul y nunca logró consolidarse físicamente. El panorama de Guth resulta aún más complejo para las finanzas de la «T»: el brasileño de 25 años tiene vínculo firmado hasta 2028 y significó una de las inversiones más cuestionadas de la gestión, tras haber pagado una cifra cercana a los 6 millones de dólares al fútbol neerlandés por un futbolista que apenas completó seis partidos oficiales. Ambos defensores tienen autorización para regresar la próxima semana a Córdoba con el fin de destrabar sus respectivas rescisiones o préstamos.
Ante este masivo recambio, potenciado por el deseo de Matías Catalán de emigrar al exterior y la inminente salida del histórico arquero Guido Herrera, Sampaoli le exigió a la dirigencia el arribo de futbolistas con rodaje inmediato en Primera División, descartando la apuesta por jóvenes promesas. El primer gran anhelo del cuerpo técnico para comandar la zaga es el chileno Paulo Díaz, actual referente de River Plate. El trasandino, a quien «Sampa» ya dirigió en su seleccionado nacional, tendría intenciones de cambiar de aire y la dirigencia de Talleres ya evalúa una compleja ingeniería financiera para intentar costear su elevada ficha contractual.
