Con un multitudinario locro por el 25 de Mayo y la presencia central de Rodrigo de Loredo, el espacio opositor se plantó de cara a 2027. Juan Negri, Javier Bee Sellares y Javier Fabre se anotaron en la carrera municipal bajo la premisa de que el próximo intendente saldrá de ese armado, mientras en el deloredismo predomina el escepticismo sobre un acuerdo con Luis Juez y Gabriel Bornoroni.
El escenario político de la ciudad de Córdoba comenzó a acelerar sus definiciones de cara a los desafíos electorales de 2027 con una fuerte demostración de fuerza territorial en el plano interno. El espacio interno Viva Córdoba congregó a unas 1.500 personas en el club Atenas para compartir un tradicional locro patrio, en un encuentro que funcionó como una clara señal de vitalidad dirigida tanto a la estructura de la Unión Cívica Radical como al resto del tablero opositor de la provincia. La cita contó con el protagonismo en primera fila de Rodrigo de Loredo, principal referente y aspirante a la gobernación, quien se rodeó de la primera línea de la dirigencia capitalina para dar volumen a un armado que busca consolidar una alternativa de poder real frente al oficialismo del Centro Cívico.
El micrófono del escenario de barrio General Bustos sirvió para posicionar a los tres dirigentes del radicalismo que ya se anotaron formalmente en la carrera para disputar el Palacio 6 de Julio. El primero en tomar la palabra fue Juan Negri, quien arengó a la militancia asegurando que el próximo intendente de la ciudad va a salir de este espacio, fundamentando su postura en el despliegue territorial que vienen realizando en los barrios de la Capital para construir una propuesta seria que sirva de base para el proyecto provincial. A su turno, Javier Fabre aportó el tono más confrontativo de la tarde al criticar con dureza la burocracia estatal que asfixia al sector productivo, los cortes crónicos del servicio eléctrico y los privilegios de las corporaciones sindicales, mientras que Javier Bee Sellares optó por un discurso de impronta integradora que convocó a los presentes a sumar esfuerzos para edificar una ciudad moderna de la cual los vecinos se sientan orgullosos de habitar.
Más allá de la retórica netamente municipal y de la nutrida comitiva que incluyó al presidente de la UCR cordobesa, Marcos Ferrer, al histórico dirigente Mario Negri y a diversas legisladoras y concejales, el verdadero trasfondo del encuentro estuvo marcado por las especulaciones de la alta política provincial. En las conversaciones más reservadas que mantuvo De Loredo con los referentes de la mesa central, se consolidó una mirada de marcado escepticismo respecto de las posibilidades reales de confluir en una alianza electoral amplia con La Libertad Avanza en territorio mediterráneo. Desde el entorno del deloredismo admitieron que no se vislumbran señales de apertura por parte de los principales armadores libertarios de la provincia, señalando de forma directa que el senador Luis Juez y el diputado Gabriel Bornoroni se muestran cada vez más cerrados en una estrategia que apunta a fortalecer una estructura propia en lugar de ceder espacios a una coalición integrada por el centenario partido.
Ante este panorama de incertidumbre sobre si los próximos comicios se dirimirán en un escenario de tercios, la masiva convocatoria sin insignias partidarias y rodeada de banderas argentinas operó como una estrategia de blindaje para el radicalismo. Los estrategas de Viva Córdoba interpretaron que el éxito del evento ratifica la necesidad de robustecer el volumen político propio, ordenar una oferta competitiva con la columna vertebral de la UCR y mantener la estructura abierta a otros sectores civiles sin esperar condicionamientos externos. Desde el círculo íntimo de De Loredo calificaron la jornada como una batalla ganada que demuestra que el radicalismo capitalino está vital, movilizado y dispuesto a liderar un frente amplio con ambiciones de gobernar tanto la Municipalidad como la Provincia.
