El colapso provocado por los sismos de magnitud 7,2 y 7,5 dejó al menos 589 fallecidos y cerca de 3.000 heridos en Caracas y La Guaira. El Gobierno declaró la zona de desastre mientras los rescatistas buscan sobrevivientes contra el reloj. Una plataforma civil eleva la cifra de desaparecidos a más de 23.000. Fuerte despliegue de ayuda internacional.
Una catástrofe de dimensiones históricas mantiene en vilo a Sudamérica. El gobierno de Venezuela, a través del presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez, confirmó que la cifra de víctimas mortales ascendió a 589 y los heridos ya suman 2.980 tras los dos devastadores terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 que sacudieron al país. Los movimientos telúricos provocaron el colapso de más de 250 edificios en la capital, Caracas, y en el estado costero de La Guaira, dejando a miles de familias en la calle y desatando una profunda crisis humanitaria y de seguridad.
La presidenta encargada, Delcy Rodríguez, declaró formalmente a La Guaira como zona de desastre natural. El panorama en la región es crítico: a la carrera contra el tiempo que libran bomberos y rescatistas para hallar sobrevivientes entre las estructuras derrumbadas se sumó una ola de saqueos y asaltos a comercios y viviendas evacuadas. Aprovechando el desconcierto y las más de 138 réplicas que continuaron registrándose, grupos de personas irrumpieron en locales parcialmente destruidos para llevarse alimentos, medicamentos y electrodomésticos. El Gobierno reconoció que hay al menos 200 personas atrapadas bajo el hormigón y 157 desaparecidas, aunque el registro digital independiente Desaparecidos Terremoto Venezuela encendió las alarmas globales al estimar la cantidad de personas incomunicadas en 23.008.
Ante la magnitud de la tragedia, la comunidad internacional activó un masivo puente de asistencia. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, lamentó el impacto del desastre sobre el «maravilloso pueblo de Venezuela» y anunció el desembolso inmediato de 150 millones de dólares para ayuda humanitaria, junto con el envío de brigadas de rescate. Por su parte, el papa León XIV dispuso un giro de 100.000 euros, mientras que el mandatario francés Emmanuel Macron y el gobierno de España enviaron contingentes especiales de socorristas y miembros de la Unidad Militar de Emergencias (UME). En la región, Colombia coordinó acciones con sus fuerzas de Defensa Civil para brindar apoyo logístico en la frontera. Las agencias de Naciones Unidas y el Banco Mundial ya evalúan los daños materiales para coordinar los planes de reconstrucción técnica a mediano plazo.
