El histórico dirigente bonaerense de José C. Paz y actual vicepresidente primero del Senado bonaerense sacudió la interna peronista al apuntar contra el Gobernador de Buenos Aires por frenar proyectos de emergencia en el recinto. Tras años de denunciar que Máximo Kirchner «asfixiaba» la gestión provincial, sus duras críticas por la situación social en el Conurbano terminan alineándose con la estrategia de desgaste del camporismo.
La interna del peronismo de la provincia de Buenos Aires sumó un capítulo de altísima tensión con un protagonista inesperado que reconfigura el tablero de lealtades. El senador provincial y caudillo de José C. Paz, Mario Ishii, lanzó duras críticas contra la gestión de Axel Kicillof durante la última sesión legislativa, acusándolo directamente de trabar el debate de proyectos sobre emergencia alimentaria y sanitaria. La embestida causó sorpresa en La Plata debido al drástico giro político del dirigente, quien históricamente se posicionó como el enemigo público número uno de La Cámpora y un aliado incondicional del mandatario provincial.
El cruce en el recinto escaló cuando Ishii responsabilizó al Poder Ejecutivo de impedir el tratamiento sobre tablas de iniciativas urgentes para mitigar la crisis social. “El Gobernador no quiso que se trate. Los invito a caminar el Conurbano para ver la realidad, de cómo está sufriendo la gente; la discusión política está tapando el desastre de un Conurbano que se está incendiando”, fustigó el legislador paceño antes de ser interrumpido por la vicegobernadora Verónica Magario. El planteo expuso una fuerte paradoja: en octubre de 2024, el propio Ishii había exclamado en un plenario un rotundo “banco a Axel hasta la muerte” y había acusado a Máximo Kirchner de «asfixiar al gobierno de Kicillof» mediante el armado de listas «a dedo» que marginaban a los intendentes territoriales.
En los pasillos de la Gobernación interpretan que este repentino pase a la ofensiva del histórico barón del Conurbano responde a las crecientes presiones por recursos de gestión y al rearmado de liderazgos en el Partido Justicialista. Aunque Ishii supo basar su identidad política en la autonomía de los jefes comunales frente al kirchnerismo duro —llegando a cuestionar con dureza a la expresidenta Cristina Kirchner al afirmar que estaba «mal asesorada»—, hoy sus fuertes reclamos legislativos terminan siendo un engranaje funcional a la estrategia de La Cámpora, un sector que busca debilitar la proyección nacional de Kicillof exponiendo de manera pública las falencias y deudas de su administración bonaerense.
