Luego de seis meses de investigación, la Fuerza Policial Antinarcotráfico desmanteló una red delictiva dedicada a la comercialización de cocaína en la ciudad cordobesa de Villa del Totoral. Tres personas —una mujer considerada referente narco de la zona, su nieta y un exmiembro de la policía provincial— quedaron detenidas tras una serie de allanamientos simultáneos. Dos de las viviendas registradas funcionaban activamente como búnkers de expendio.
Un fuerte golpe al microtráfico de estupefacientes se consolidó en el norte de la provincia de Córdoba. La Fuerza Policial Antinarcotráfico (FPA) desarticuló una organización familiar dedicada al narcomenudeo en Villa del Totoral, logrando la detención de sus tres principales integrantes. El operativo se ejecutó luego de una exhaustiva tarea de inteligencia criminal que se extendió durante medio año, permitiendo identificar la mecánica de acopio y venta de las sustancias ilegales.
Los procedimientos consistieron en tres allanamientos simultáneos que se concentraron en el corazón de barrio La Loma, puntualmente sobre las calles Deán Funes al 600 y al 700. Bajo la coordinación directa del Ministerio Público Fiscal (MPF), los grupos operativos irrumpieron en los domicilios investigados. Los peritajes de las brigadas confirmaron que dos de los inmuebles habían sido acondicionados y funcionaban de manera exclusiva como búnkers destinados al expendio minorista de drogas.
Una estructura familiar y la complicidad de un exuniformado
Los detenidos presentan perfiles muy particulares que generaban preocupación en la comunidad local. De acuerdo con los datos aportados por los investigadores, el liderazgo de la red estaba en manos de una mujer de avanzada edad que era catalogada como una auténtica referente del narcotráfico en la ciudad debido a su extendida trayectoria delictiva. La estructura se completaba de forma consanguínea con la participación activa de su nieta, quien compartía las tareas cotidianas de fraccionamiento y distribución de las dosis.
El tercer eslabón de la banda es un exefectivo de la Policía de la Provincia de Córdoba, quien había sido exonerado de la fuerza de seguridad en el año 2015. Las autoridades constataron que este hombre actuaba como un colaborador de extrema confianza para las dos mujeres. Con el objetivo de facilitar el circuito del narcomenudeo, el exuniformado alquilaba una habitación ubicada en el sector frontal de su propia vivienda para que se utilizara como punto de transa, mientras que en otra de las propiedades se valían de un quiosco como pantalla comercial para camuflar el movimiento de clientes.
Canes detectores y secuestro de material clave
Para lograr desmantelar los minuciosos escondites donde se resguardaba la mercadería, el dispositivo policial incorporó equipos tácticos dotados con canes especialistas en la detección de narcóticos. El despliegue de los animales adiestrados resultó determinante para rastrear las habitaciones e incautar múltiples envoltorios de cocaína de máxima pureza que ya se encontraban dosificados y listos para ser introducidos en el mercado ilegal.
De manera complementaria, el personal de la FPA procedió al secuestro de una importante y millonaria suma de dinero en efectivo en billetes de baja denominación, presuntamente proveniente de las transacciones de las últimas horas. También se incautaron dispositivos tecnológicos, teléfonos celulares y balanzas de precisión directamente relacionados con la actividad ilícita.
Las actuaciones y el control del procedimiento quedaron bajo la órbita de la Fiscalía de Lucha contra el Narcotráfico de la ciudad de Jesús María. Sus autoridades ordenaron el traslado inmediato de la abuela, la nieta y el exmilitar hacia la sede judicial, disponiendo su imputación formal por la presunta infracción a la Ley Nacional de Estupefacientes Nº 23.737.
