Por cuarta vez, el oficialismo no logró cosechar los votos necesarios para tratar el proyecto de Inviolabilidad de la Propiedad Privada. La iniciativa, que busca eliminar los topes a la venta de campos a extranjeros, volverá al recinto en agosto. El Presidente tildó de «enemigos del progreso» a quienes bloquearon el debate.
El programa de reformas estructurales del Gobierno nacional tropezó nuevamente en la Cámara Alta. En una jornada marcada por intensas negociaciones a contrarreloj, La Libertad Avanza no consiguió el quórum ni los respaldos necesarios para avanzar con la denominada Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada, un ambicioso paquete que pretende modificar de raíz los regímenes de Tierras y de Manejo del Fuego, además de endurecer los criterios para desalojos y expropiaciones.
Ante el revés parlamentario, el oficialismo debió activar una estrategia de control de daños y logró mantener abierto el expediente para postergar la discusión hasta una nueva sesión fijada para el próximo 6 de agosto. La caída del tratamiento se debió principalmente a ausencias imprevistas dentro de los bloques aliados y a fisuras internas en el propio espacio gubernamental, que impidieron consolidar una mayoría frente al rechazo opositor.
El eje de la discordia: la extranjerización de los campos
El núcleo del conflicto y el punto que mayor resistencia despierta en los sectores dialoguistas y provinciales es la modificación de la Ley de Tierras vigente desde 2011. La normativa actual resguarda el territorio rural estratégico fijando un límite máximo del 15% para la titularidad extranjera en los niveles nacional, provincial y departamental, impidiendo además que compradores de una misma nacionalidad concentren grandes extensiones de suelo.
El proyecto de Javier Milei busca derogar esos topes porcentuales para dar paso a un sistema flexible regulado por autorizaciones administrativas y avales de cada provincia. Si bien la propuesta mantiene la prohibición estricta para que Estados extranjeros o empresas con participación estatal foránea adquieran tierras —salvo un permiso expreso bilateral—, la flexibilización para los inversores privados privados sigue siendo el principal escollo para sumar voluntades en las provincias.
El descargo del Presidente ante el círculo rojo
Horas después del frustrado debate en el Senado, Javier Milei utilizó la tribuna del 172° aniversario de la Bolsa de Comercio de Buenos Aires para expresar su fuerte malestar con el Poder Legislativo y ratificar el rumbo de su programa económico. El mandatario vinculó de forma directa la flexibilización de los límites inmobiliarios rurales con la llegada de capitales y el regreso del crecimiento.
«Si se vulnera el derecho de propiedad desaparecen los incentivos para ahorrar e invertir», argumentó el Presidente frente a los empresarios, señalando que la normativa es «fundamental» para que el país vuelva a alcanzar el grado de inversión ante las calificadoras internacionales. En el tramo más duro de su discurso, Milei subió la apuesta y apuntó sin rodeos contra el bloque de senadores que frenó el tratamiento:
«Aquellos que se opongan a la defensa férrea del derecho de propiedad son los enemigos del progreso»
Sentenció el jefe de Estado, responsabilizando a esos sectores por la decadencia económica argentina y ligando la aprobación de la norma al despegue de áreas clave como la minería y la energía en la región cordillerana.
