El principal implicado es un recluso que ya cumplía condena por abuso sexual. Utilizaba el engaño de supuestos catálogos de moda para captar adolescentes en Deán Funes y exigirles dinero bajo amenazas de muerte.
La tranquilidad de la ciudad de Deán Funes se vio alterada tras conocerse una serie de denuncias que exponen la vulnerabilidad de los jóvenes en entornos digitales. Un operativo interestatal permitió descubrir que un preso de 29 años, alojado en la cárcel de Sierra Chica, coordinaba ataques sistemáticos de grooming contra al menos 13 adolescentes de la localidad cordobesa.
La estafa comenzaba en redes sociales, donde el sujeto se hacía pasar por representante de una marca de ropa. Tras obtener material fotográfico de las menores mediante el engaño de un contrato laboral, el delincuente iniciaba un proceso de extorsión financiera y sexual. Según consta en el expediente, llegaba a exigir «multas» de hasta 100 mil pesos para no difundir las imágenes o no atentar contra la vida de los allegados de las víctimas.
Las fuerzas de seguridad cordobesas y bonaerenses incautaron teléfonos y material informático en la celda del acusado y en domicilios vinculados a supuestas cómplices en Temperley y Rafael Calzada. El imputado cuenta con un frondoso prontuario: fue condenado en 2019 y enfrentaba nuevos procesos por delitos similares cometidos durante su actual detención, lo que evidencia una falla crítica en la vigilancia penitenciaria.
Actualmente, el proceso judicial avanza bajo las figuras de grooming y abuso sexual con acceso carnal. Las autoridades locales instan a los padres a supervisar la actividad digital de los menores, mientras se intenta determinar si existen más damnificadas en otras regiones de la provincia o el país.
