La diputada nacional profundizará su perfil opositor para contener el voto peronista no mileísta de la provincia. La llegada de Diego Santilli a la Jefatura de Gabinete nacional aceleró el distanciamiento de la legisladora con el Panal. Estrategia «casa por casa» y el fantasma de una fractura de cara a las elecciones a gobernador.
El escenario político de Córdoba ingresó en una fase de fuerte reconfiguración interna. La diputada nacional Natalia de la Sota decidió activar el “modo provincial” y profundizar el despliegue de su espacio Defendamos Córdoba en el territorio como respuesta directa al progresivo acercamiento del gobernador Martín Llaryora al esquema político del presidente Javier Milei, una sintonía que se consolidó tras el desembarco del dirigente bonaerense Diego Santilli en la Jefatura de Gabinete de la Nación.
La estrategia de la legisladora apunta a capitalizar y contener el malestar de un importante sector del Partido Justicialista (PJ) local y de una porción del electorado cordobés que rechaza de plano una alianza electoral o de gobernabilidad con la Casa Rosada. Ante lo que desde su entorno denominan como el advenimiento de un «peronismo libertario» tutelado por figuras como Santilli y Cristian Ritondo, De la Sota busca consolidarse como la principal referencia del voto opositor moderado en el plano doméstico.
El freno a la proyección nacional y el foco en las urnas provinciales
Hasta hace pocas semanas, la agenda de la hija del exgobernador José Manuel de la Sota estaba volcada al plano nacional, con recorridas por diversas provincias para posicionarse como una pieza clave del armado del PJ rumbo a las elecciones presidenciales de 2027, llegando a barajarse en la rosca política una posible fórmula junto al bonaerense Axel Kicillof. Sin embargo, la inminencia del calendario electoral obligó a recalcular los plazos: Córdoba elegirá gobernador en la primera mitad del año, por lo que la diputada se recostará en el mapa provincial de aquí a fin de año.
En el búnker de Defendamos Córdoba los análisis se basan en datos empíricos recientes. Durante las elecciones legislativas de medio término, la propuesta del peronismo no mileísta y no kirchnerista que encabeza la diputada cosechó un piso de 8 puntos en las urnas. Los estrategas consideran que existe un espacio vacante ante las dificultades estructurales del kirchnerismo para instalar un candidato competitivo en Córdoba y la decisión del Panal de blindar legislativamente a funcionarios nacionales, hecho que aceleró las diferencias acumuladas.
El «casa por casa» y la lectura del Panal
El relanzamiento de la campaña territorial de De la Sota tendrá bases metodológicas definidas y una fuerte impronta de militancia tradicional. El plan contempla el inicio de caminatas bajo la consigna de «abrazar» a los sectores más afectados por el ajuste económico y la «motosierra» de la gestión nacional, teniendo como hito intermedio la presentación del libro “Un lugar en el mundo para la Argentina – El legado delasotista”, escrito por su hermano Francisco Zanicheli, con una escala confirmada en San Antonio de Arredondo.
Desde las oficinas del Centro Cívico observan el movimiento con cautela pero sin alarmas extremas. En el llaryorismo consideran que una candidatura en soledad de la diputada de cara a la gobernación carece del volumen de estructura necesario para propiciar una derrota del oficialismo provincial a manos de La Libertad Avanza (con Gabriel Bornoroni en alza en los sondeos) o de Juntos por el Cambio con Luis Juez. Analistas locales coinciden en que los comicios ejecutivos suelen registrar comportamientos más conservadores que los legislativos, lo que podría licuar el piso de 8 puntos, aunque advierten que la persistencia de una lista peronista tradicional obligará a Llaryora a extremar su capacidad de negociación a dos puntas.
