La motosierra llegó al INTI y en Córdoba el ruido se siente fuerte. Este martes, los trabajadores del organismo tecnológico pusieron el grito en el cielo tras confirmarse que el Gobierno nacional planea «limpiar» a 1.500 empleados de un plumazo. Para los laburantes que día a día asesoran a nuestras industrias, esto no es ahorro, es un vaciamiento liso y llano. Los delegados cordobeses fueron claros: sin esa gente, el INTI deja de funcionar y el servicio que le dan a las fábricas de la provincia desaparece.
En las sedes locales reina la incertidumbre y la bronca. Mientras el Ministerio de Desregulación presiona por las bajas, los empleados se mantienen en asamblea para defender sus puestos y el rol estratégico del instituto. «No son solo números, son familias y conocimiento que se pierde», tiraron desde el gremio.
La pelea recién empieza y promete escalar en las próximas horas con marchas y paros, mientras las industrias cordobesas miran de reojo cómo se debilita el organismo que les garantiza tecnología y calidad.
